Columnista

Abismal separación

Por: Ezzer Matos

El filosofo Francisco Cortes Rodas, profesor de la Universidad de Antioquia, ha tocado durante el año 2019 un tema extremadamente importante, sabido por todos, que con comentarios y debates casi nulos. Habla sobre el apharteideducativo, sobre como las instituciones educativas del estado, las públicas, ofrecen una educación de menor calidad que las instituciones privadas, y como estas influyen en las decisiones a futuro y próxima calidad de vida de los niños y jóvenes poco privilegiados en el tema educativo.

A mi parecer, esta vez el tema merece la pena abordarlo solo desde la perspectiva de la educación básica primaria y secundaria, porque es en ese estado de la infancia y la juventud en donde se determina el curso de la vida de los estudiantes.

Este apharteid habla sobre la separación de la educación de “alta y baja calidad” que por lo general la primera la ofrecen u ofertan instituciones privadas, y la segunda la ofrecen las instituciones públicas, muy a pesar de que esta ultima recibe un presupuesto mas o menos alto para el mejoramiento de la excelencia educativa y digo mas o menos porque el 10 de diciembre del año 2019, solo en Cartagena se aprobó como gastos de inversión a la secretaria de educación un presupuesto de mas de 521 mil millones de pesos, inversión que a la larga no se vera reflejado en los colegios, infraestructura, capacitaciones a los maestros, plantillas renovadas, bibliotecas actualizadas, profundización en la enseñanza, inversión en laboratorios necesarios para áreas de la ciencia y remuneración de quien son los encargados de instruir.

Mientras las escuelas “exclusivas” ofrecen no solo educación sino profundización en áreas como arte, historia, física, química, filosofía, biología, música, tecnología, negocios, y motivan a los estudiantes a participar en debates políticos y sociales, en obras musicales, de teatro, y ferias científicas con proyectos innovadores, las escuelas públicas ofrecen las áreas mas básicas como por ejemplo, ciencias naturales, ciencias sociales, castellano, matemática simple (no llegan a conocer al bueno de Baldor), y en sus ferias científicas, año tras año, vemos el clásico volcán con alkaseltzer.

Esta abismal separación influye mucho en el desempeño que un estudiante puede tener al momento de acceder a la educación superior. No tendrán los mismos resultados quien en química haya hechos estudios prácticos en un buen laboratorio que uno que solo pudo leer una copia del libro Química 1, o no tendrán el mismo pensamiento critico y capacidad argumentativa un estudiante que haya participado en debates sociológicos y políticos, que uno que solo votó por el personero de quien es amigo. Lo mas triste de todo esto son los jóvenes que abandonan los estudios alegando que “estudiar no sirve para nada”.

Es y siempre será abismal la diferencia de oportunidades que van a tener jóvenes que pueden acceder a un colegio privado y los que acceden a uno publico. La enseñanza, la instrucción que reciben los jóvenes determina en gran rango su futuro, las capacidades y habilidades adquiridas, el uso de un segundo idioma, la experiencia en competencias a nivel departamental y nacional, la educación en música, en deportes, en ciencias, tecnología, robótica, sistema y programación y así mismo el acceso a la información y el nivel de exigencia entran a determinar quienes si y quienes no pueden alcanzar una mejor calidad de vida.

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