Columnista

Cadenas, santurrones, mesías y malandrines

Por: Germán Zapata

¿Por qué siempre tenemos que creer que, si nos intervienen desde el gobierno nacional, se alivian los males de Cartagena?

En el interior del país también hay graves casos de corrupción; El Cartel de la Toga, el Guavio, Foncolpuertos, Interbolsa, Saludcoop, Fidupetrol, Odebrecht, DNE, Agro Ingreso Seguro, Llano Petrol, El Carrusel de la Contratación, Hidroituango, solo por nombrar algunos. ¡No tienen criterio moral!

Es el momento de demostrar capacidad, autonomía e independencia de las clases políticas locales dañinas, las foráneas y las del interior del país. Quien se cree más papista que el papa no es quien está en condiciones de cuestionarnos sin antes mirar la viga en su propio ojo.

Si bien es cierto que el nuevo alcalde fue el resultado de la rebeldía de muchos ciudadanos y el rechazo a la clase corrupta, el remedio puede ser peor que la enfermedad si no actuamos a tiempo tanto el alcalde como todos los sectores que decimos ser de bien. 

Podemos salvar a Cartagena juntos sí creamos un gran pacto de palabras, letras y hechos que permita ayudar al alcalde, sin interés burocrático, contratación, ni protagonismos. El protagonista debe ser la historia y romper verdaderamente las cadenas y no creernos mesías ni santurrones que se confunden y mezclan con malandrines. 

Además de romper las cadenas, hay que desatarnos de ellas, contra la corrupción y el narcotráfico; de nada sirve solo cambiar la cerradura. Los resultados en elecciones de alcaldía nos dan una gran lección, esperamos alcalde que usted actúe sin soberbia y sin egos, pero con inteligencia. 

A Cartagena la salvamos juntos si los buenos somos realmente buenos, los que dicen no ser corruptos, no lo son; rompemos las cadenas si nos unimos los que realmente queremos la ciudad libre de corruptos, narcotraficantes y malandrines, pero que lo hagamos de palabras y de hechos. 

El miedo no es mecanismo, la agnotología no es una opción, la verdad debe ser al costo que sea, pero siempre la verdad. ¿para qué más temor que las cifras reales, los malos gobiernos, narcotráfico y corrupción que ponen en riesgo salud, educación, vivienda y hasta la vida de nuestros niños? 

La rebeldía no conduce a nada, no se cambia de un solo tajo el daño hecho en tanto tiempo, no podemos ser ingenuos. Cartagena es un paraíso, es nuestra y no podemos permitir que se alimenten los egos y ambiciones de saqueadores locales ni foráneos; es nuestro turno, es ahora y no después. No deleguemos en los demás ni dejemos tarea sin hacer a nuestros hijos, es nuestro deber y es ahora.

No todos son malos, tal vez muchos si lo son, otros son camaleónicos y engañan, el narcotráfico y corrupción han dominado al país, la justicia y las regiones;es posible que las cosas empeoren antes que empiecen a mejorar.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar