Cartagena necesita dejar de darle la espalda al mar y luchar por una cultura náutica inclusiva

Cartagena necesita dejar de darle la espalda al mar y luchar por una cultura náutica inclusiva

En días pasados, durante audiencia en el Concejo distrital, los cabildantes pusieron la lupa sobre la ausencia de un plan de contingencia para la población dedicada a la pesca y al transporte de embarcaciones, hacia y desde la Ciénaga de Las Quintas, frente al Mercado de Bazurto, en el marco de la relimpia de este cuerpo de agua. Un problema que afecta la economía de cientos de cartageneros y raizales isleños que viven alrededor de la actividad socioeconómica que se lleva acabo en este sector de la Bahía de Cartagena.

La Corporación Autónoma del Canal del Dique (Cardique) lidera las obras de mantenimiento, rehabilitación y construcción de 14 descoles en la ciénaga de Las Quintas, en la avenida del Lago que iniciaron el pasado 12 de septiembre obedeciendo a al cumplimiento de la sentencia proferida por el Juzgado 12 Administrativo y el Tribunal Administrativo de Bolívar que ordena la recuperación ambiental y renovación urbana del mercado de Bazurto. Estos trabajos obligan a impedir el desembarco de lanchas y vehículos acuáticos en la zona y así mismo afecta a terceros que ejercen allí sus actividades de comercio y atraque.

Además de los cabildantes, la Asociación de Pescadores del Barrio Chino y otras asociaciones de pescadores de corregimientos del Distrito han expresado sus preocupación y descontento frente a la presunta ausencia de un plan de contingencia para con los raizales y residentes de la zona que tienen su sustento de las actividades alrededor de la Ciénaga. Sin embargo, Cristian Cañon, subdirector de Cardique, indicó que el Consorcio Descoles Las Quintas, encargado socializar y verificar las posibles afectaciones a terceros, ya realizó las respectivas socializaciones con la comunidad y explicó que las obras se harán de manera alterna, un canal a la vez, con el fin de afectar lo menos posible a los pobladores del sector.

Pero este finalmente no es el problema principal alrededor del atraque y movilización de embarcaciones en las aguas de la Bahía de Cartagena. Es la ausencia de un proceso de renovación urbana que hace décadas urge en la ciudad. Y no de un plan pensado solamente para el turista y residente estrato cinco mil de yates de millones de dólares, sino de un acceso incluyente, responsable, contributivo y solidario para con todos los cartageneros y visitantes.

La ausencia de marinas en Cartagena han afectado la gran oportunidad económica alrededor del turismo náutico. Hay más de dos millones de embarcaciones en el mar Caribe que no arriban a Cartagena por no haber la infraestructura necesaria. La mayoría de puertos son privados y están por concesión. Sumado a los costos y a lo engorroso de un trámite para una de estas concesiones, sin contar lo cero inclusivas que son para con los nativos isleños y pesqueros que por ello acceden a puntos de zarpe de embarcaciones considerados como ilegales.

Estos mal llamados muelles piratasexisten a lo largo y ancho de la Bahía. Justamente el primero de ellos mueve un gran número de pasajeros y está situado detrás del mercado de Bazurto, sobre la Ciénaga Las Quintas. Según la Corporación Turismo Cartagena de Indias, en la ciudad el único punto autorizado para el zarpe de embarcaciones hacia la zona insular es el muelle La Bodeguita. Y tanto esta entidad, como el Distrito, han recalcado todo el tiempo sobre las pocas medidas de seguridad que se tienen en estos muelles ilegales.

¿Pero entonces cómo pueden los nativos ejercer sus actividades de manera consciente e inclusiva cuando no hay acceso libre para atracar en Cartagena? ¿Por qué en vez de echarle la culpa siempre a los nativos  y de tildarlos por fuera de la ley no nos dedicamos a propiciar una cultura náutica y naviera en todos los cartageneros? ¿Por qué si el territorio es de todos no tenemos acceso igualitario a nuestros cuerpos de agua? ¿Por qué no nos dedicamos en vez de prohibir a concientizar sobre el buen uso de nuestra bahía?

Entonces la invitación es a no darle la espalda al mar y sacarle un provecho responsable de todos y para todos sobre la base de la sostenibilidad costera donde el componente ambiental sea primordial. Dejar de lado las prevenciones y servir un debate juicioso, productivo y constructivo con la debida información y pedagogía sobre el tema, ya que es poca la sensibilización que se ha hecho sobre la cultura náutica en Cartagena, quizá por un desinterés absurdo, pues estamos rodeados de agua, sea lo que nos tenga en el atraso y sin acaparar el sin número de oportunidades que se tienen alrededor del mar y sus privilegios.

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