Columnista

Cátedra de la paz, un paso a la convivencia

Por: Luis Daniel Vargas

La Cátedra de la Paz surge a partir del mandato contenido en la Ley 1732 de 2014, la cual debía establecerse en todas las instituciones educativas de preescolar, básica y media de carácter oficial y privado, como una asignatura independiente, cuyo objetivo es crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el dialogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Su obligatoriedad está establecida en el Decreto Nal. 1038 de 2015, el cual dispone que la Cátedra de la Paz deberá fomentar el proceso de apropiación de conocimientos y competencias relacionados con el territorio, la cultura, el contexto económico y social y la memoria histórica, con el propósito de reconstruir el tejido social, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución Política.

Tiene sus antecedentes normativos en los artículos 41 de la Carta que instituye como obligatorio el estudio de la instrucción cívica, así como, la formación en el respeto a  los derechos humanos, a la paz y a la democracia (art.67); en la Ley General de Educación (115/1994) entre cuyos fines está la formación en el respeto a la vida, a los derechos humanos, a la paz, a los principios democráticos, de convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad, equidad, tolerancia y libertad; en la Ley 1620 de 2013, donde se crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar, cuyos comités escolares integrados por miembros de la comunidad educativa, deberán hacer seguimiento al desarrollo de la Cátedra de la Paz.

Los establecimientos educativos de preescolar, básica y media deben determinar los contenidos de la cátedra de la paz y estar orientados a desarrollar las temáticas de: Justicia y Derechos Humanos; Uso sostenible de los recursos naturales; Protección de las riquezas culturales y naturales de la Nación; Resolución pacifica de conflictos; Prevención del acoso escolar; Diversidad y pluralidad; Participación política; Memoria histórica; Dilemas morales; Proyectos de Impacto social; Historia de los acuerdos de paz nacionales e internacionales; y Proyectos de vida y prevención de riesgos. Lineamientos que incluyen la formación de docentes y directivos docentes en materia de Derechos Humanos, cultura de paz y competencias ciudadanas.

Sin embargo, la Cátedra de la Paz no puede reducirse a entregar unos cuadernillos ni en una asignatura más; no serán suficientes estos instrumentos legales y pedagógicos, sino hay una clara voluntad en las autoridades gubernamentales y educativas, en los lideres sociales, en los representantes en las corporaciones públicas y en la ciudadanía en general que se apropie de estos elementos conceptuales, transformándolos en acciones de vida en comunidad que garanticen una convivencia pacifica para los niños, niñas y adolescentes desde los territorios; que permitan una educación inclusiva con enfoque diferencial para las poblaciones victimas, con discapacidad, grupos étnicos indígenas y comunidades afrodescendientes, que generen la superación de la pobreza e igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento, al emprendimiento y a las oportunidades laborales.

En últimas, la convivencia pacifica de las próximas generaciones, dependerá de cómo entendamos la Paz de hoy, los odios sólo alimentaran las memorias y no permitirán el olvido.

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