Columnista

De la Contraloría Distrital y otros males

Por: Manuel Berrio

Profesional en finanzas, especialista en Gerencia empresarial y Magister en Administración

A todos nos gusta la lucha contra la corrupción, hasta que nos afecta directamente o afecta a algún familiar o amigo. Luchar contra la corrupción es difícil, porque el ser humano es corrupto. La corrupción no se limita al ámbito político exclusivamente, hay corrupción cuando el cajero del banco es tu amigo y te atiende sin turno. Por eso no existen personas más corruptas que otras, solo hay dos niveles: o eres corrupto o no lo eres.

Quiero hablar de la elección del Contralor Distrital de Cartagena. Entiendo claramente el hecho de ocultar información e inducir al error al elector. Suele suceder. Hasta ahí creo que todos entendemos. Lo que no me cuadra, es la explicación tonta e insulsa de algunos concejales, y que el mismo proxeneta procesal, le dan a la opinión publica.

Esa explicación del mal menor me produce escalofrió, ¿cómo así que el mal menor? O eres malo o no lo eres, no existe un mal menor o un mal mayor. Existe el mal. Si a mi me tocara escoger entre un mal u otro, prefiero no escoger y ahorrarle a la ciudad un nuevo escándalo, un nuevo sancionado, una nueva vergüenza. Y es que excusar la malograda elección de la cabeza de un órgano de control, cuya misión es proteger los recursos públicos, con una explicación tan infantil, es cuanto menos un acto caprichoso carente de pretexto legal.

Pero intentaré pensar como ellos. Pretenderé explicar las razones que pudieron tener en cuenta, en el marco de un estado de necesidad para aceptar o no la decisión de mal elegir al Contralor Distrital, bajo la relevancia de la lucha en contra de la corrupción.

Lo primero es identificar un culpable, y no hay ninguno mejor que la clase política tradicional, es indeterminado y no toca señalar directamente a nadie. Lo segundo es establecer ante la opinión pública que el proceso de elección fue transparente, libre y acorde al derecho. Lo tercero es buscar similitudes, es decir, buscar procesos parecidos que me puedan servir para excusar mi mala decisión. 

Pareciera una cuestión kantiana, los actos que se cometen por buena voluntad son buenos en sí mismos; aunque sean malos.

Ahora destaparemos la mentira más sustancial que nos han dicho: La similitud del proceso de elección del Contralor con el de la Personera. La actual Personera de Cartagena era funcionaria de CARDIQUE, que es una entidad del orden Nacional, mientras que EDURBE es una entidad del orden Distrital. El Artículo 272 es claro al decir que “no podrá ser elegido Contralor quien haya ocupado cargo público en el nivel ejecutivo del orden Departamental, Distrital o Municipal”.

Un aclamado veedor, alguna vez se quejó de que el Contralor Nacional había puesto a las ratas a cuidar el queso. Y resulta risible ahora, que lo mismo sucede en la Contraloría Distrital.

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