Del llanto en las cenizas a la esperanza en la bondad de las personas

Del llanto en las cenizas a la esperanza en la bondad de las personas

Los gritos de la señora Vanessa se escuchan en todo el sector Zarabanda de Olaya Herrera. El reloj marca las 4 de la tarde, del 15 de junio, y sus ojos están presenciando la peor tragedia. Aquello que construyó en muchos años, a punta de sacrificios, está siendo consumido por las llamas en cuestión de segundos. Un voraz incendió acabó con su casa, le robó la felicidad y trajo consigo tristeza y desolación. Ella llora con desespero mientras sus vecinos intentan convencerla de que las cosas materiales se recuperan y que, gracias a Dios, ninguna vida se le fue arrebatada.

Así como ella, también está Jenny Alejandra Ciro, una joven de 26 años que residía en una pequeña vivienda al lado de la de Vanessa pero, a diferencia de esta, Ciro vivía arrendada. Jenny también llora, todas sus pertenencias se convierten en cenizas y no puede hacer nada. Vanessa se agarra la cabeza, y queriendo enfrentar el monstruoso incendio, alguien la detiene e impide que la historia tenga un desenlace peor.

Evelyn Marriaga, de 26 años, quien es vecina de Jennny y Vanessa siente el humo y toma de la mano a su hermano de 28 años, quien tiene problemas cognitivos, sus hijos, y abuelo y corre a buscar refugio. Los Bomberos llegan a los pocos minutos, pero el incendio es más rápido, las pérdidas materiales fueron tan rápidas como inevitables.
Las viviendas de Vanessa y Jenny, se convirtieron en polvo negro, y el patio se Evelyn alcanzó a quemarse una parte por las llamas, mucha de la ropa que tenía tendida ahora es cenizas.

¿Qué pasó con ellas?

Jenny, junto a su esposo e hijos, lograron tener un espacio en la casa de una vecina, quien amablemente le dio un espacio en su hogar, mientras que Vanessa, desahuciada, tuvo que ir a casa de un familiar en otro barrio. La vida no les ha sonreído últimamente a estas tres mujeres. La situación nunca ha sido buena. Estas familias sobreviven en un mundo donde las oportunidades para los menos favorecidos son pocas.

Al sobrevivir a esta tragedia, estas familias quedaron completamente abandonadas a su suerte. Los niños recorren a pie descalzo las calles de arena sin temor a lastimarse. Solo los viste una pantaloneta y esa sonrisa que no dejan de tener mientras se divierten con un viejo balón.

¡Muchas gracias!

Esas son las dos palabras que no dejaron de decir estas mujeres al recibir las donaciones que, por medio de nuestra página Política Heroica, logramos recolectar.

El equipo de nuestro portal llegó este miércoles a Zarabanda, por medio de Nellys Julio, una vecina que no soportó ver las condiciones precarias en las que vivían Jenny y Vanessa. Tras realizar una convocatoria por redes sociales, varias personas atendieron el llamado e hicieron llegar ropa, juguetes, sábanas, zapatos y utensilios de cocina para estas personas menos favorecidas.

Al llegar a Olaya, Nellys nos recibe con emoción, sabría que lo que llevamos para ellos será para su bienestar. Vanessa no pudo recibir su parte, sin embargo Nellys, quien afirma ser muy allegada a ella, se comprometió a entregarle lo que le corresponde.

En Zarabanda, debajo de la sombra acogedora de un árbol, se resguardan de los rayos del sol, Evelyn y Jenny. Conversan al lado de una colchoneta en la que descansan sus pequeños una corta siesta post-almuerzo. El brillo en sus ojos se encendió al saber que no son parte del olvido, sino que hay personas que piensan en ellas.

Sus hijos se mantenían con esa sonrisa que los caracteriza. Corrieron hasta donde estaban sus madres y Neymar, uno de los pequeños, se metió por un hueco que está debajo de la puerta que conduce a lo que queda de las viviendas. Una vez adentro, el menor abrió la puerta y nos mostraron un terreno baldío.

A un costado, hay una casa improvisada con cartones para un canino, quien salió al sentir la presencia de humanos. “Ojalá yo encontrara siquiera mi cédula entre este poco de cenizas, que bastante que la necesito”, dijo Jenny entre risas. Pese a que hace un mes la vida les cambió, estas familias no dejan de reír, dándonos a entender que la felicidad está en las pequeñas cosas.

¡Llegó navidad en julio!

La felicidad de Neymar y sus hermanitos es indescriptible al ver cada juguete que recibieron. “Ellos están muy felices porque para ellos es normal ver esos juguetes es en diciembre y eso… de verdad que muchas gracias”, afirmó Nellys.

Gracias a sus colaboraciones estas personas no tendrán que empezar desde cero a reconstruir sus vidas, sin embargo, el camino aún es largo, para volver a conseguir lo que por años les costó el sudor de su frente.