Editorial

Editorial: La sabiduría de la multitud

En un experimento realizado en 1906, en una feria local en los Estados Unidos, se le preguntó a más de un centenar de personas, de diferentes razas, credos, oficios y clase social, sobre el peso de un toro de raza que se exponía a la vista de todos.

Ninguno de los participantes en el ejercicio acertó en el peso; sin embargo, al sumar los datos aportados por cada uno de ellos y dividirlos por el total de personas que opinaron, se encontró que el valor de ese promedio solo tenía una desviación del 1% con respecto al peso que arrojó el semoviente en la báscula de la feria.

A ese fenómeno, se le conoce en el mundo de las estadísticas como la sabiduría de la multitud. A partir de allí, se descubrió el valioso potencial de las predicciones y el desarrollo de las estadísticas registró un impulso grandioso.

Transcurrido el primer mes de gobierno de la Administración Dau, bien vale la pena traer a colación este concepto. Después de la euforia por el sorpresivo e histórico triunfo de William Dau como alcalde de Cartagena de Indias, los ciudadanos empiezan a evaluar el comienzo del nuevo equipo. Y aún cuando es prematuro emitir juicios contundentes, es válido comentar que una gran preocupación ronda tanto a amigos como a críticos de la nueva administración: ¿La campaña será el gobierno o el gobierno será la campaña?

El mayor esfuerzo realizado por los moradores del Palacio de la Aduana, en los primeros 31 días del año 2020, se ha concentrado en el discurso de la lucha contra la corrupción y los malandrines, el enfrentamiento con el concejo distrital, los comunicadores locales y nacionales, políticos regionales, e -incluso- con antiguos colaboradores de la campaña.

Ese ambiente inestable no ha ayudado a actuar con diligencia y eficiencia en temas como la alimentación y el transporte escolar, la contratación de vigilantes y aseadores de las instituciones educativas oficiales, los accidentes trágicos y la inseguridad en la zona insular; así como, emitir un par de decretos bastante polémicos: peajes y parrillero en algunos barrios de la ciudad heroica.

Nada se sabe del Plan de Desarrollo 2020-2023, de la estrategia de recuperación de la seguridad ciudadana, de los programas de lucha contra la pobreza extrema, la inversión social en barrios periféricos y deprimidos, las medidas de la nueva administración con respecto a la movilidad y los ajustes a la estructura orgánica de la Alcaldía de Cartagena, entre otros temas de importancia estratégica.

Si, esto apenas empieza y hay tiempo para planear y ejecutar; pero, si se continúa en el campo de la confrontación en cuanto frente aparezca, mientras el énfasis esté en las acusaciones sin sustentos que conducen a retractaciones permanentes y la ciudad parezca más un campo de guerra que un territorio para la convivencia pacífica y el desarrollo humano, pronto llegará el malestar a las comunidades y las esperanzas de una nueva era para los cartageneros se irán diluyendo con el pasar de los días.

Cada vez es mayor el número de ciudadanos que le pide al alcalde Dau que cierre la campaña y asuma el gobierno, que pase de la confrontación electoral a la construcción de consensos, que el veedor anticorrupción se convierta en líder y estadista para el beneficio de un millón de habitantes.

Alcalde, escuche, consulte, medite: no desprecie la sabiduría de la multitud.

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