Editorial

Editorial: Responsabilidad Social Cartagenera

En los Informes anuales de las empresas privadas, uno de los capítulos sobre los cuales se suele hacer mayor difusión en los medios, es el de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Este concepto, surgido en el mundo occidental a finales del los años noventa del siglo XX, hace referencia al actuar ético, el compromiso social y la responsabilidad ambiental de las corporaciones privadas. En pocas palabras, se refiere a ser y actuar como una “empresa socialmente responsable”.

En 2021, el año siguiente a la tragedia mundial, el de la pandemia del COVID19, las comunidades deberemos leer con bastante atención lo que trae el capítulo de la RSE de las empresas colombianas.

Los colombianos hemos sido testigos de la forma como el gobierno nacional ha enfrentado la crisis, las medidas tomadas por el Presidente de la República y su equipo, y la comunicación permanente del mandatario con su pueblo a través de la radio, televisión y prensa escrita.

En Cartagena de Indias, hemos conocido la información fragmentada, algo desconectada y, en ocasiones, improvisada, que ha transmitido la administración distrital. Se debe dejar constancia que, hasta los primeros 10 días de abril, no se tiene noticia sobre la designación de un Gerente para la crisis, ni se le encomendó esta responsabilidad a la promocionada Gerente de la Ciudad. Tampoco se ha socializado la estrategia integral para atender las diferentes fases de la pandemia y la planeación que desde ahora se debe concebir para la post-epidemia.

Como para no creerlo, se presentaron varias fake news, la del barco hospital, la completa dotación del Hospital Universitario del Caribe para recibir y tratar a pacientes confirmados con el coronavirus, la llegada a todos los necesitados de la atención estatal y el control al acceso de las personas a la principal centro de abastos de la ciudad.

De lo que no se ha escuchado nada, ni se conoce un pronunciamiento individual o colectivo, es sobre cuál es el papel que han cumplido los empresarios con sede en Cartagena y las principales organizaciones gremiales que defienden los intereses de sus asociados y representados. Hasta ahora, La Heroica no conoce actos de Responsabilidad Social Empresarial, como los que se han dado en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Atlántico, en donde los jefe de las grandes empresas; es decir, los cacaos de los grupos empresariales, han anunciado la donación de decenas de miles de millones de pesos, para fortalecer los hospitales que lideran la lucha contra el COVID-19 y la entrega de ayuda humanitaria a los grupos sociales más débiles ante el fatal virus.

Por el contrario, sin haber llegado a la cúspide de la curva de contagios; es decir, estando en el pleno ojo de la tormenta, el Consejo Gremial de Bolívar, aprovechando el estudio de dos proyectos de Acuerdo en el Concejo, presenta en la audiencia pública virtual, un documento sin sustentación alguna, desarrollo conceptual y profundidad analítica, pidiendo la baja de tarifas impositivas por cinco años, para un solo sector económico que, dicho sea de paso, ha sido privilegiado por el gobierno nacional.

Estos profesionales de exclusiva formación y educación, no se refieren en su escrito al drama humano de sus coterráneos, ignorando que son todos los sectores económicos y la sociedad entera, los que están afectados por la más grave epidemia mundial en los últimos 100 años.

En épocas pasadas, los empresarios cartageneros crearon sólidas y eficientes asociaciones y consulados de comercio, y se constituyeron en actores sociales de peso en la comunidad, actuando como faro que orientaba a la ciudad, contando con reconocimiento y respeto en el ámbito regional y nacional.

Hoy, desafortunadamente, existe una ausencia de liderazgo empresarial en Cartagena. Por cierto, ello no es un hecho aislado; por el contrario, esta falta de líderes se observa en la política, la academia y, por supuesto, en los gremios y asociaciones profesionales, culturales, ambientales, religiosas y sociales.

Los más grandes y graves efectos de la actual pandemia están por venir. No tenemos la dimensión exacta de las personas contagiadas y las pérdidas humanas que padecerá la ciudad. El Alcalde Dau habla de miles infestados y que muchos morirán. Se nos viene un drama social que no se veía desde el sitio de Cartagena por Pablo Morillo en el siglo XIX.

Una vez superada la emergencia de salud pública, vendrá la etapa de recuperación y reconstrucción de la economía nacional y regional. Es seguro que las empresas van a necesitar y exigirán que los gobiernos nacional, departamental y municipal, el Banco de la República y otros organismos de desarrollo, apliquen polìticas económicas favorables, como rebaja de impuestos, implementación de nuevas líneas de crédito empresarial a bajo costo o costo nulo, subsidios a la producción, condonaciones de deudas, reducción de aranceles, intervención del mercado de divisas (dólar), implementación y regulación del teletrabajo, flexibilización del mercado laboral, amnistías del pago de los parafiscales, congelamiento temporal de los aportes a las Cajas de Compensación Familiar, priorización de las Zonas de Desarrollo Empresarial, simplificación del acceso a los recursos de Fintech, utilización alternativa de los fondos de regalías, eliminación parcial del IVA y reducciones coyunturales del Impuesto de Renta, entre otras medidas de recuperación y expansión económica.

Cuando los dirigentes salgan a pedir (exigir) el apoyo inmediato y urgente del Estado, no sería extraño que los cartageneros les preguntaran a los empresarios y dirigentes gremiales: ¿Qué hicieron ustedes por las comunidades pobres en plena crisis del Coronavirus?, ¿cuáles fueron sus aporte reales y concretos para fortalecer a los hospitales públicos y privados?, ¿mantuvieron los puestos de trabajo en momentos en que las familias necesitaban sus salarios para comer y comprar medicinas?, ¿hicieron algo para compartir los costos de la crisis en la etapa de mitigación y establecieron una forma de mantener los ingresos de sus trabajadores?, ¿sacrificaron algo de sus ganancias pasadas y presentes, como estrategia para garantizar que más tarde hubiese un consumo que jalone la demanda agregada y reactive la economía, tal como lo propuso un famoso economista inglés, luego de la gran depresión de los años 30 del siglo XX?

No hay mayor discusión en que después de salvar vidas y superar la crisis de salud pública, la sociedad debe volcarse a impulsar el crecimiento económico, para dinamizar la producción, el empleo y los ingresos de los trabajadores y sus familias; así como, los resultados de las empresas. Pero, también es cierto que la sociedad, en conjunto, debe asumir tanto las responsabilidades y costos para combatir las crisis como los beneficios e incentivos para ayudar a reactivar el aparato productivo. Aún es tiempo de mostrar, con hechos irrefutables, la Responsabilidad Social Empresarial de las unidades productivas del distrito Turístico y Cultural. ¡La gente de Cartagena la está esperando!

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Un comentario

  1. Mucha razón y muy acertada el editorial, la verdad sea dicha, los políticos y gremios brillan por su ausencia en esta lamentable situación, que siempre afecta a los más vulnerables de la ciudad, Felicitaciones por el editorial y ojala, las grandes empresas empiecen a dar ejemplo de solidaridad!

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