Columnista

El ejemplo

Por: Ezzer Matos

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo seguramente son los mejores futbolistas de la actualidad y muy probablemente estarán en la mesa de los mejores de la historia, y eso lo han conseguido superando los estándares establecidos por quienes fueron los mejores antes que ellos. Cuando se auto exige para alcanzar una meta, se alcanza con elevados méritos y ahí nos damos cuenta de que somos mucho mejor que cuando empezamos. Para vivir en una mejor sociedad hay que exigir a la sociedad que sea mejor, empezando por nosotros mismos, superando limites, creando competencia.  

 

Hace días vi un video acerca del ¿por qué el arte moderno es tan malo? Robert Florczak dice: “…Maestro tras maestro, desde Leonardo, Rembrandt, a Bierstadt, han producido obras que inspiraron, levantado y profundizado. Y lo hicieron al exigir de sí mismo los más altos estándares de excelencia, mejorando el trabajo de cada generación anterior de maestros, y continuando para aspirar a la calidad más alta posible.” (¿por qué el arte moderno es tan malo? Youtube); Para algunas personas el arte moderno puede que no sea malo, sin embargo, es evidente que el arte moderno deja mucho que desear ante el arte renacentista.

 

Quisiera aplicar a la vida y sociedad en general lo que dice Florczak y un ejemplo extremadamente evidente es el de Steve Jobs, su pensamiento innovador y su empresa Apple. Sin entrar en detalles, Apple lanzo computadores y sistemas operativos mucho mas capaces y agradables a la vista que los que ofrecía Microsoft y eso trajo como consecuencia que año tras año estas dos empresas mejoraran significativamente sus productos; luego Apple lanzo iPhone,y Samsung que solo hacia televisores decidió plantarle cara y ya sabemos quienes son los lideres en el mercado de la telefonía móvil; esto mismo pasó en la industria automovilística con Elon Musk y sus futuristas autos Tesla que se conducen literalmente solos. Al innovar y superar lo establecido, cambiaron la creencia del “eso no se puede” en sus productos, obligaron a sus competidores directos a contrapuntear al mismo nivel o a uno superior, pero para esto cada empresa debe contratar a los mejores profesionales, los mas habilidosos, los que durante la carrera no se quedaron con lo que dijo el profesor, incluso los que no sacaban cinco y perdían materias por no estar de acuerdo con ellos, pero que profundizaron y crearon conocimiento y criterio propio. La sociedad, al exigir mejores productos y más calidad, la empresa se ve obligada a exigir mejores profesionales, un mejor trabajo, una mejor calidad de la prestación del servicio.

 

Esta exigencia y auto exigencia no aplica solo para industrias, aplica para abogados, políticos, profesores, escuelas, universidades, restaurantes, hospitales, programas de televisión (noticieros), hasta para el que te despacha en la tienda un pan de 600 y te lo tira desde lejos, pídale que te lo entregue en la mano; mejorar la cultura, la educación cívica y vial, mas respeto y menos cosas, actitudes, servicios a medias. Llegara el día en el que de tanto exigirle a la industria, a los profesionales, a nuestros vecinos y familiares, a nosotros mismos, a mis columnas, todos vamos a desarrollar (como dice mi profesor de cosmovisión Eduardo Ribón) un mayor sentido de responsabilidad y no vamos a tener la necesidad de exigir, sino solo de disfrutar y un andar tranquilo.

 

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