Columnista

El fracaso de Electricaribe: una historia de la autocomplacencia del Estado

Por: Melissa Useche

Comunicadora Social, periodista, copywriter, columnista de opinión

El más reciente apagón en la Costa Norte colombiana que dejó sin servicio de energía eléctrica a los departamentos del Atlántico, Magdalena, Bolívar, Cesar y La Guajira y la crisis de Electricaribe como empresa encargada de su distribución y comercialización, evidenció la vulnerabilidad y la inseguridad del sistema en esta zona del país.

Que son finalmente resultados de las consecuencias de años y años de fracasos en las soluciones a la deficiente prestación en el servicio, la corrupción, las malas decisiones empresariales y la sumada cuasi complicidad del Estado que entre ires y venires de intervención, liquidación y la redundante privatización de los servicios públicos ha permitido que nos tengan sumidos en el mismo colonialismo de siempre. 

En Colombia la política de prestación de los servicios públicos domiciliarios cambió radicalmente a partir de 1991. La nueva constitución que otorgaba un papel regulador al Estado, abrió la posibilidad para que particulares participaran en el mercado de energía. Todo ello en el marco de una crisis del sector por la incapacidad de responder a las demandas de producción provocadas por las sequías de la época.

Se diseñó una estrategia que permitiera reorganizar el sector y modificar su tendencia deficitaria. Fue así como las ocho electrificadoras regionales de la costa Caribe se fusionaron para formar dos grandes electrificadoras: Electricaribe y Electrocosta. Estas dos compañías recibieron una inyección de capital alrededor de los 800 millones de dólares del consorcio Houston Industries y Electricidad de Caracas, que quedó con una participación del 65 %.

A partir de allí, entre ventas y compras de la participación en las compañías de energía en la Costa y la incapacidad de todas las empresas de la reorganización que requería Electricaribe se pospone por años y se agrava el problema de insostenibilidad en el servicio. Y aparece Unión Fenosa, la compañía española dedicada a la distribución de este servicio en España, quien compró las acciones de la Houston por 600 millones de dólares.

Luego de la fusión de Electrocosta y Electricaribe, en 2009 otra empresa española gasera conocida como Gas Natural adquiere el 100 % de los activos de Unión Fenosa y se convierte en propietaria del 85% de Electricaribe.

Con el paso de los años, Gas Natural-Fenosa seguía sin cumplir las metas de mejora en el servicio y por el contrario cayó en un retroceso: mayores pérdidas de energía, un menor recaudo y por lo tanto menores ingresos, así como un apreciable detrimento en los indicadores de calidad. Hay quienes sostienen que desde el inicio fue un negocio mal planteado y gran parte de la culpa la tiene el gobierno.

Además de que Gas Natural Fenosa no hizo las inversiones necesarias para mantener y ampliar las redes ni para modernizar sus equipos o sus procedimientos lo que conllevó a que el sistema de transmisión y distribución regional y local de la Costa Atlántica se fuera volviendo cada vez más obsoleto. Y por supuesto, también influenció en el eco de crisis nacional las fuertes protestas que se realizaron entre 2014 y 2016.

En noviembre de 2016, la Superintendencia de Servicios Públicos ordenó la intervención de la Electrificadora del Caribe con fines de liquidación luego de la amenaza inminente de un racionamiento generalizado de energía. Su propio presidente reconoció que Electricaribe no podía cumplir sus compromisos con el mercado de energía mayorista y tenían un deficit de caja proyectado en más de medio billón de pesos para finales de 2016, aunado a un pasivo externo de $2.4 billones y deudas pensionales sin fondear que hoy se estiman en alrededor de $1.2 billones.

Una solución aunque pertinente que terminó convirtiéndose en un favor para la española y un problema para el gobierno de Colombia, quien debió asumir las millonarias perdidas de esta empresa en crisis y el pasivo pensional de los jubilados que en total le costará finalmente a los colombianos 4 billones de pesos con tal de volverla más atractiva para los inversionistas.

Luego de meses de búsqueda de un nuevo operador, finalmente en una inusual audiencia realizada de forma virtual por la situación del coronavirus, y en la que no se dio a conocer el precio base fijado por los activos de la empresa ni el valor que ofertaron quienes presentaron sobres decisión amparada en el Plan Nacional de Desarrollo, fueron adjudicados los mercados Caribe Mar y Caribe Sol.

El primero, compuesto por los departamentos de Córdoba, Bolívar, Sucre y Cesar, lo asumirá, como se esperaba, Empresas Públicas de Medellín (EPM),. Entre tanto, el mercado Caribe Sol, conformado por los departamentos de Atlántico, La Guajira y Magdalena, fue adjudicado al consorcio Energía de la Costa, conformado por las empresas Latin American Corp. S. A. E. S. P. y la Empresa de Energía de Pereira de propiedad del empresario Alberto Ríos Velilla.

Precisamente Enerpereira informó que pagaron 285 mil millones de pesos por su parte dentro del mercado Caribe Sol. Dato polémico que ha causado revuelo y hasta debates de control político en el Congreso. La Superintententa, Natasha Avendaño en la defensa de su gestión alego que era una relación entre privados y por ende no debía comunicarse públicamente y la nación no fue una parte de la transacción. Sin embargo, la Nación sí tuvo que salir a solucionar y subsanar la crisis financiera de esta compañía y que hoy llega saneada a nuevas manos. ¿Fue entonces un mal o buen negocio?

Electricaribe no solo es el fracaso de unos empresarios que buscaban beneficios prestando un servicio meramente público. Es también el fracaso de una sociedad y unos dirigentes que se hicieron los de la vista gorda ante la corrupción y autocomplacencia de los entes encargados de la vigilancia y control. Los gobernantes de turno dejaron agravar un problema año tras año dejándolo a merced de inversores extranjeros y ayudándolos con inyecciones de capital cada vez que fuera necesario y solventando sus crisis consecutivamente. Sucedió en los 90s, ahora en la segunda década del 2000, ¿será entonces que en los próximos diez años sucederá lo mismo?

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