El muelle de la discordia

El muelle de la discordia

Por: Miguel Silvera

Un tema que por estos días pica y se extiende, es lo que tiene que ver con la demolición del muelle del municipio de Puerto Colombia en el departamento del Atlántico.

Este ha sido objeto de discusión por muchos sectores,entre ellos los diputados de la asamblea departamental, quienes han sentado su posición frente al caso, en especial el diputado Adalberto LlinásDelgado quien manifestó que la ordenanza 00302 de mayo del 2016 es clara, al señalar que se habla de reconstrucción y no de una demolición.

Esta estructura construida en 1888 por el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros e inaugurado el 15 de junio de 1893, fue considerada en su momento como uno de los muelles más largos del mundo. Los trabajos tienen un valor de 12.286 millones de pesos y cuenta con aportes del Fondo Nacional de Turismo, FONTUR.

Asimismo, es evidente como la falta de coordinación entre nuestros dirigentes tiene enfrentado a más de unconocedor del tema a nivel cultural y de ingeniería, a raíz de la poca socialización de los trabajos que ya se ejecutan sin importar sus pro y contra. Adicionalmente  la gobernación del Atlántico ha difundido y debatidomuy poco con los pobladores acerca de los supuestosbeneficios que traerá en materia turística el nuevo muelle.

Por otro lado, contrario a lo que manifiesta elgobernador Eduardo Verano sobre las bondades del proyecto, el daño en materia histórica que se le hace al municipio e incluso al país es devastador, así lo señala, por ejemplo, el arquitecto Ignacio Consuegra Bolívar, doctor en Gestión y Conservación del Patrimonio de la Universidad de Granada (España), nada justifica la destrucción de un patrimonio histórico como el muelle de Puerto Colombia”.

Para Consuegra, la estructura debió conservarse como lo que es: una ruina y realizar obras para protegerla de la marea.

“¿Por qué no se dejó la ruina como un testimonio de la historia, como el Circo Romano o Machu Picchu? No tenemos una cultura sobre el patrimonio, y eso está ligado a un afecto cultural. El peor enemigo del patrimonio es la ignorancia”, puntualizó el arquitectoen declaraciones a medios de comunicación.

Desde este espacio, el llamado a la gobernación es a que escuchen primero, todos los puntos de vista que tienen que ver con el particular segundo, tomar la decisión que más convenga y que haga sentir bien a los porteños, a la región y el país, porque ese muelle es de todos y merecemos conservarlo como parte de nuestra historia, de lo que fuimos y lo que significó en su momento para Colombia. Un valor patrimonial invaluable.

Por último, deberán las autoridades departamentales asumir la responsabilidad del agravio causado y ojalá la cura no sea peor que la enfermedad. Puerto Colombia entre tanto deberá defender su patrimonio hasta las últimas instancias con el fin de crear a futuroun arraigado sentido de pertenencia.