Columnista

En busca de un acuatizaje milagroso

Por: Camilo Díaz Ortega

En busca de un acuatizaje milagroso

El inicio de los nuevos gobiernos de municipios, distritos y departamentos suele ser lento y lleno de expectativas. Los ciudadanos se afanan por conocer desde un principio, el equipo, las prioridades, el estilo y la personalidad del gobernante y el gobierno.

En la tradición de nuestro continente americano, se ha estimado que los 100 primeros días es un tramo adecuado para hacer la primera gran evaluación del nuevo gabinete. Sin embargo, la prensa y periodistas locales ya han empezado a evaluar los 20 días iniciales del Acalde de Cartagena y el Gobernador de Bolívar.

Aunque es prematuro para emitir un juicio serio, equilibrado y sustentado, ya se empiezan a observar algunas características de ambos mandatarios. En la gobernación se percibe a un joven mesurado, prudente, rodeado de un equipo con experiencia en las áreas misionales, concentrado en la solución de los problemas y pronunciándose en los casos que lo ameritan.

En la alcaldía, por el contrario, se detecta a un gobernante alterado, imprudente, poco tolerante a la crítica, rodeado de un equipo inexperto en la gerencia pública, concentrado en los problemas y no en las soluciones y pronunciándose sin tener conocimiento integral de los temas.

El alcalde Dau ha tenido que retractarse en cerca de 10 ocasiones desde cuando fue elegido burgomaestre de Cartagena de Indias. La polémica es el estado natural del gobierno distrital, que mantiene un discurso monotemático alrededor de los malandrines y la corrupción.

En el caso de los accidentes y la inseguridad en la zona insular, durante la temporada turística de principio de 2020, el gobierno mostró un enorme y evidente desconocimiento de la zona, las causas del problema y, sobre todo, la ausencia de alternativas de soluciones inmediatas y mediatas.

En esa delicada coyuntura que acaparó la atención del país y los medios nacionales, al alcalde se le vio solo, no hubo un equipo acompañándolo, asesorándolo, poniendo la cara. Lo más lamentable es el silencio cómplice de los directivos mediocres de la Corporación Turismo Cartagena, quienes hicieron mutis por el foro. Solo una exdirectora, de manera cínica entró a opinar en el asunto, cuando ella no fue capaz de tomar medidas efectivas estando al frente de CORPOTURISMO. Una vez más se le vio su faz oportunista y farandulera.

Al finalizar la segunda década del mes de enero de 2020, solo se alcanza a observar en la alcaldía de Cartagena a un piloto alocado, acompañado de una tripulación bisoña, maniobrando en plena tormenta un vuelo turbulento, mientras los malandrines esperan la caída del avión y el pueblo espera – con ansiedad y temor- que el alcalde Dau se convierta en el capitán Sulli, del vuelo  1541 de US Airways, quien logró milagrosamente acuatizar en el rio Hudson precisamente en un frio enero, sin perder a uno solo de sus pasajeros y tripulantes.

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