Columnista

La articulación de la educación media con la educación superior, un encuentro o desencuentro de saberes

Por: Luis Daniel Vargas

En la década de los sesenta se inicia el ámbito de las investigaciones que tienen por objeto la educación superior, con la  propuesta de modernización universitaria en América Latina de Rudolph Atcon (1963). Organizaciones como la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), atribuyen a este nivel de formación primacía como recurso para dignificar la vida en los países de desarrollo intermedio.

Uno de los temas prioritarios que se incluyó, entonces, en la agenda de la investigación sobre la educación superior, se vincula al tránsito y la movilidad de las personas entre los distintos niveles y ofertas educativas, con el fin de asegurar el ingreso, la continuidad, la calidad y pertinencia de la educación a lo largo de la vida y promover la permanencia de los estudiantes en el Sistema Educativo mediante su acceso a cadenas de formación.

La articulación se estableció como una política pública que inició el Estado colombiano con el propósito de adherir al Proyecto Principal de Educación para América Latina y El Caribe, mejor conocido como PROMEDLAC  (UNESCO: 1998-2000). El proyecto promovía que los jóvenes egresados de la educación media continúen y finalicen la educación superior, lográndose así ampliar la cobertura en ese nivel educativo y facilitar la inserción de las nuevas generaciones en el mercado laboral o en actividades productivas de emprendimiento propio, lo cual conduce a un desarrollo de la economía de las regiones rurales.

Esa política pública, en Colombia, se ha plasmado legislativamente en el artículo 73 de la Ley General de la Educación (Ley 115/1994), la cual dispone que cada establecimiento educativo deberá elaborar y poner en práctica un Proyecto Educativo Institucional (PEI), donde debe estar contemplado el proceso de articulación, considerándose que la pretensión es alcanzar estándares de calidad educativa, la cual responda a las necesidades del sector productivo del país.

El Ministerio de Educación Nacional (2010) define la articulación como “un proceso pedagógico y de gestión que implica acciones conjuntas para facilitar el tránsito y la movilidad de las personas entre los distintos niveles de formación y los sectores productivos …Por lo anterior, las instituciones de educación técnica y tecnológica, las instituciones de educación media y educación superior, deben propender fundamentalmente por vincular el sector productivo con el Sistema Educativo y con el mundo del trabajo”.

Sin embargo, este esfuerzo legal parece no haber sido suficiente para que se haya dado una verdadera articulación entre la educación media con la educación superior y el mundo laboral, tal como lo muestran los datos estadísticos sobre no continuidad y deserción de los jóvenes, especialmente aquellos residentes en zonas rurales.

La ineficacia de la política de articulación ha generado o agravado un conjunto de efectos que, precisamente dicha política estaba llamada a erradicar, efectos como: riesgo de que los jóvenes se dediquen a actividades ilegales o sean conquistados por la delincuencia organizada, brecha en el acceso a la educación superior entre la población que habita zonas rurales y zonas urbanas, desacoplamiento entre el sector productivo y la fuerza laboral, importación de capital humano, estancamiento de los jóvenes y sus familias en condiciones de pobreza económica y cultural, mantenimiento de bajos indicadores de desarrollo en las zonas rurales.

En el departamento de Bolívar la tasa de cobertura bruta en educación superior está en el 36,1%, la tasa de tránsito inmediato a la educación superior en el 37, 3%, y la tasa de absorción de bachilleres por la educación superior se manifiesta en el 28%  (MEN 2018), bajos indicadores que nos dan una idea que algo no esta funcionando bien en esta fase o etapa del Sistema Educativo, tan necesaria para el crecimiento socioeconómico de las comunidades.

Existen múltiples estrategias pedagógicas y administrativas para superar estas falencias, que van desde el desarrollo de programas técnicos y tecnológicos a través ciclos propedéuticos, hasta la utilización y adecuación de las Instituciones Educativas Públicas en horarios nocturnos y fines de semana para implementar programas de educación superior, de calidad, gratuitos, incluyentes, pertinentes y desde los territorios, armonizados con la vocación productiva de estos y sus regiones, que contribuirían a un Sistema Educativo que genere equidad, convivencia y oportunidades laborales o de emprendimiento a las nuevas generaciones de bolivarenses.

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