Columnista

Lo importante

Por: Ezzer Matos

Quiero iniciar este escrito con una historia que usó David Foster Wallace (fue uno de los mejores escritores de nuestra época) como apertura de un discurso: “Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo: Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?

Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho, por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: ¿Qué demonios es el agua?”

Con este breve ejemplo quiero hacerles saber que casi nunca somos conscientes de lo realmente importante en nuestras vidas. Muchos de nosotros trazamos un camino para alcanzar una meta y ese camino se basa en enfrentar una tradición diaria: levantarnos a las cinco de la mañana, enfrentar una rutina agotadora, poco esperanzadora, escribir en el computador o hacer anotaciones en un papel casi que en automático, sufrir el estrés y la ansiedad durante mas cinco horas laborales cotidianas, en el transcurso de esas horas desear el fin del día, mientras pasan esos días esperar el fin de semana, a lo largo de esas semanas anhelar el fin de año y las vacaciones; entre tanto se nos va la vida.

Solo en algunas muy contadas y efímeras ocasiones, en los que compartimos con amigos, escuchamos una canción que nos hechice, dejamos que la lluvia nos caiga sin apresurar el paso, disfrutamos la cerveza mas amarga y fea del mundo, nos damos cuenta de lo significativo de la vida, pero esta es solo la versión breve de lo realmente profundo e importante.

En algún momento de mi historia un día por fin me di cuenta del oxigeno, del sol, del cielo infinito, que son cosas que vivimos diariamente, pero a las que no les damos la importancia y significado real que tienen en el universo y dentro de nuestras existencias.

Cuando llegué a ese estado de conciencia, pude encontrar una alegría inmensa que solo se puede lograr cuando se está agradecido por la vida que se nos ha regalado, porque por un momento determinado en la historia de todo lo vivido y lo que se espera por vivir, pude consentir la singularidad, lo inigualable que es estar cerca de mi mamá, el centro del universo en ese instante de tiempo fue ella y entendí que debía estar muy agradecido y comprendí que todos los seres humanos podemos elegir a qué prestar atención, decisión que nos ayudará a mejorar nuestra visión de la vida, para no llegar a los 30 o 40 años y pegarnos un tiro.

No es necesario considerar una sola cosa importante, madre, padre, juntos o por individual, tu construcción personal y profesional, el respeto, la empatía, el simple hecho de existir es mas importante que cumplir con imposiciones.

Cuando elegimos ver mas allá o mas acá (como lo prefieran) de la rutina diaria, lo trascendental de la vida se abre ante nuestros ojos con compasión y la sensación de satisfacción y dicha enriquece nuestro ser. En este tiempo de “cuarentena” tomemos un momento de reflexión, de consciencia, de elección, y atrevámonos a buscar lo importante de nuestras vidas.

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