Mario Guillermo González: El hombre de hierro

Mario Guillermo González: El hombre de hierro

A las 7:00 de la mañana comienza su día Mario Guillermo González, residente del barrio Canapote, en la ciudad de Cartagena, que lleva guardados en el bolsillo 105 años de vida, que no se notan en la firmeza de su cuerpo, ni en su prodigiosa memoria. “El viejo Guillo”, como lo llaman de cariño, es una roca que parece interminable, y una inmensa reliquia que aún no se guarda en el museo.

Muchos creerán que el éxito de todos los años que ha vivido el Guillo, se ha dado a raíz de ejercicios, alimentación sin grasas o la constante revisión médica, pero esto no ha sido lo que ha causado su permanencia en la tierra, a pesar de su extensa edad. De hecho, González, hasta hace 20 años era un hombre amante de las cervezas, esto indica que hasta los 85 años de vida consumió licor, sin embargo, cada vez que lo hacía, este le provocaba dolores estomacales.

Su historia

Mario Guillermo González Reyes, nació el 12 de julio de 1912 en Valencia- Córdoba, pero llegó a Cartagena cuando tenía 65 años, siendo él, el escogido por su padre para levantarse a las 4:00 de la mañana todos los días de su infancia, para ordeñar vacas, mientras sus otros hermanos se alistaban para ir al colegio. “De los 11 yo fui el que quedó bruto”, afirma expresando su resentimiento ante su difunto padre, que nunca lo puso en el colegio.

“Por dos meses llegó un profesor a la casa, ese fue mi colegio, en la misma casa, él me enseñaba sobre un libro, llegué a la mitad del libro, era muy trabajoso ese libro,  arriba tenía el abecedario y abajo el recorrido. Entre otras cosas, mi papa vendió la finca y se gastó toda la plata, y no me dio ni un peso, yo me fui de la casa porque era un esclavo”, contó con rostro decepcionado, mirando fijamente hacia el frente.

A pesar de todos los problemas que vivió en su infancia, Guillermo se encontró con el amor, disfrazado en el cuerpo de Lorenza, su difunta esposa, que falleció en el año 2000, sobre ella, y con rostro de satisfacción, el viejo Guillo sostiene que el 9 de octubre cumple nueve años de muerta. Su primer hijo lo tuvo a los 21 años, y desde ese momento comenzó la travesía de su vida, llegando a tener 11 hijos, los mismos de su padre, de los cuales crió a ocho, conformados por cuatro mujeres y cuatro hombres.

De sus hijos, Guillermo cuenta que 3 han fallecido, expresándose normal, como si estuviera compartiendo cualquier otro cuento. “La primera que murió fue Nury, a sus 55 años, falleció señorita, nunca se casó, después murió Rafael, que vivía en Tierra Alta, después murió Mañe que va a tener 4 años de muerto el 24 de octubre”, recuerda perfectamente el señor de 105 años.

El secreto para haber llegado a 105 años

“La clave ha sido la buena comidita, la buena vida, porque hambre no pase nunca, ni mis hijos, yo compré una finca y con lo que tenía en ese terreno sostenía a mi familia”, expresó con seguridad Guillermo.

González no es el señor que siempre se ha cuidado, lejos de ir a un gimnasio o hacer deporte, han sido los trabajos bajo el fuerte sol los que le han ayudado a resistir, y a sostenerse físicamente. Tampoco ha hecho una dieta especial, puesto que el  arroz, la yuca la carne, el cerdo y el suero, son sagrados para su alimentación, aunque para él, es el machucado de plátano el que le ha dado fortaleza. –entre risas-

Algunos cambios que ha presenciado en más de un siglo de vida

Para él, una de las diferencias entre la juventud de antes y la actual, es que los jóvenes de antes respetaban a sus papás y muchos de ahora no lo hacen, “antes no le contestaban una palabra al viejo, hay muchas diferencias, el muchacho no respeta al papa ni a la mama, antes todo el mundo respetaba. La situación no presta para compartir mucho, no hay esa amistad franca como antes”, indicó decepcionado.

Al preguntarle por un consejo a los jóvenes de hoy en día, Guillermo les recomienda que se alejen de la rumba, del licor y del desorden, sin embargo, además de haber sido rumbero y adicto al alcohol, cuenta que tuvo dos mujeres oficiales, pero por fuera tuvo ¡75! No sabría explicar qué causa más impresión, si el número exacto que recuerda en cuanto a las mujeres que tuvo, o exactamente tan abultado número.

La firmeza de su cuerpo

Antes, los médicos llegaban a la casa a revisarlo, pero se iban con una sonrisa en su rostro porque no le encontraban nada, de hecho, hace tres meses que no van a visitarlo, asumiendo que el viejito sigue sin presentar ningún síntoma, situación que no está alejada de la realidad.

Con 40 nietos, 50 bisnietos y 8 tataranietos, González asegura sentirse bien físicamente, se pasa el día escuchando las noticias en la radio y viendo deportes, y en honor a su prodigiosa memoria, el viejo se acuerda de Pambelé, pero también sigue de cerca a deportistas como James Rodríguez y Nairo Quintana.

Manifestando su felicidad por el proceso de paz, el viejo Guillo deja de hablar lentamente, afirmando estar al tanto de los cambios que ha habido en la Alcaldía. Como están las cosas, al hombre de hierro lo tendremos para rato. Sin ánimo de cuidarse, ha sabido vivir más de un siglo, a las 8:00 de la noche se acuesta, y su esperanza de vida crece con el pasar de los minutos.