Munición “legítima”

Munición “legítima”

Por: Ezzer Matos 

El jueves por la tarde, el director de la Policía General de la Nación, la institución que se encarga de garantizar el ejercicio de los derechos y libertades públicas y que los habitantes de Colombia vivan en paz, anunció en rueda de prensa que el ESMAD continuará usando la escopeta calibre 12 con la que uno de sus integrantes hirió al fallecido joven Dilan Cruz.

 

“Hemos presentado durante las últimas horas las normas que le concede la potestad a grupos especializados y entrenados para respetar el derecho internacional humanitario a que utilicen estas armas, habría que solicitarle a estas organizaciones internacionales y nacionales que modifique sus protocolos y autorizaciones que se le ha dado a la institución y a las de otros países “, manifestó el general Oscar Atehortúa.

 

Sin embargo, se me ocurre que el general pasó por alto que el Derecho Internacional Humanitario se encarga de regular los conflictos armados, protege a las personas que no participan y, limita los medios y métodos de hacer la guerra.

 

De todo esto, no me queda claro una cosa: Si el arma que usa el ESMAD es de baja letalidad, ¿por qué invoca la protección y autoridad del Derecho Internacional Humanitario para usar un arma que no se usa en la guerra?, ¿Coherencia? ¿De qué me hablas viejo?

 

Si es que en el país nadie está participando en una guerra. Los marchantes participan de una protesta que es avalada por la Constitución Política de 1991; los manifestantes salen de su casa con carteleras, pancartas, pinturas en el cuerpo, aunque sería hipócrita no reconocer que hay algunos, no muchos, desadaptados que se encargan de deslegitimar la manifestación tirando piedras, realizando actos de vandalismo y que salen de sus casas a causar daños,  ejemplo claro es la reconocida “epa Colombia” que hoy enfrenta un proceso judicial del que seguro no va a salir bien librada; en esto hacen énfasis algunos medios de comunicación y seguidores del gobierno de turno para desacreditar el colectivo de la protesta, pero no hablan del por qué de la protesta, lo que estudiantes y trabajadores demandan.

Pienso que el hecho de que estos pocos delincuentes tengan algo de protagonismo en las protestas, no significa que el Derecho Internacional Humanitario cobije al ESMAD al uso desmedido de la fuerza y el empleo de armas que, en contra de los ciudadanos que se movilizan, no son un medio proporcional ni de ataque, ni de defensa; es valido que el DIH regula y permita el uso de ese tipo de armas, pero no es eficaz a la hora disipar el desorden causado por unos pocos porque los buenos protestantes pueden resultar mal heridos o peor, y mucho menos es justo que personas entrenadas durante años y expertas en el empleo de armas, arremetan contra estudiantes que llevan horas caminando y que su único medio de defensa es levantar los brazos.

 

En este momento histórico que atraviesa Colombia, muy a pesar de enfrentar y soportar actuaciones desalentadoras y, a pesar del uso de armas consumadas para la barbarie por parte de la policía nacional, los manifestantes siempre dejan un mensaje: resisten y seguirán resistiendo de pie, con animo, con ahínco, con sus esperanzas y sueños intactos, por sus derechos y los derechos de un país que ha aprendido a vivir en agonía, pero que espera algún día, vivir en paz.

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