Bolívar

Oportunidades y garantías para la no repetición

Por: Luis Daniel Vargas Sánchez

 

Una de las consecuencias más importantes del Acuerdo de Paz (2016), es la contemplada en el punto 5. “Acuerdo sobre las Victimas del Conflicto”, en donde se crea el “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, el cual busca asegurar que no surjan nuevas generaciones de victimas o que ninguna persona vuelva a ser puesta en condición de víctima o riesgo de serlo. El sistema parte de los principios de reconocimiento de las victimas como ciudadanos con derechos, de la reparación del daño causado y su restauración.

 

Este Sistema Integral tiene un enfoque diferencial y de genero, de acuerdo a las características particulares de la victimización en cada territorio y población, en especial las más vulnerables, mujeres, niños y niñas.

 

Todo ese Sistema en principio estaría bien, pero consideramos que es la Educación para la Paz desde los territorios, que para el Departamento de Bolívar están señalados en dos Programas para el Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), donde se encuentran ubicadas 81 Instituciones Educativas de Secundaria y Media, distribuidas así: Montes de María, en los municipios de Córdoba (6), El Carmen de Bolívar (17), El Guamo (2), María La Baja (11), San Jacinto (4), San Juan Nepomuceno (7) y Zambrano (3); en el Sur de Bolívar, los municipios de Arenal (2), Cantagallo (2), Morales (6), San Pablo (4), Santa Rosa del Sur (10) y Simiti (7).

 

Partiendo del componente de docentes, estudiantes y padres de familia, y la infraestructura de estas Instituciones Educativas, están dadas las condiciones para desarrollar un Programa de Educación para la Paz, con enfoques de inclusión, que permita el acceso sin limitaciones al sistema educativo; territorial, que tenga en cuenta las particularidades de los territorios y sus experiencias; de competencias ciudadanas; de sustentabilidad ambiental y respeto por la biodiversidad; de ética pública; de diversidad étnica e interculturalidad; de integración social, para recomponer el tejido social afectado por el conflicto armado; de modelos pedagógicos críticos y flexibles; de metodología participativa, entre otros.

 

En fin, tenemos todas las oportunidades para diseñar,concertar e implementar con la comunidad educativa, unas políticas públicas a partir de la Educación para la Paz enestas dos regiones PDET, que bien podrían extenderse a todo el departamento de Bolívar, que realmente garanticen la no repetición de la barbarie del conflicto para las próximas generaciones. En la construcción de un nuevo capital humano basado en el respeto por los Derechos Humanos, las diferencias y la tolerancia, está la PAZ estable y duradera.

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