Columnista

Salvemos al caballo cochero

Por: Libardo Sierra Pacheco

Con los recientes y repetitivas imágenes que publican en las redes sociales donde los protagonistas siempre son exhaustos caballos tirando de algún tipo de carruaje se desprenden, sin que la mayoría de los ciudadanos lo conozca, una serie de puntos que la administración de Cartagena debe tener en cuenta para reglamentar de una buena vez, el uso de vehículos de tracción animal en la ciudad.

Los primeros interrogantes son, ¿porque no se han prohibido las carretillas o carromulas haladas por burros y caballos? Porque en otras ciudades vemos que se implementó un plan para recoger a todos los animales que prestaban estos servicios y se les ofreció una solución a sus propietarios? Porque si existe un fallo del Tribunal Administrativo no se ha ejecutado la orden de sustituir estos vehículos y herramientas a sus propietarios?  Día a día vemos como se incumplen estos deberes y las redes mostrándonos comodesvanecen estos animales por sus pésimas condiciones físicas y sanitarias que los hacen sucumbir ante el calor y la ardua labor encomendada.

Ahora muchos dirán, ¿y el caballo cochero qué? ¿Hay que prohibirlo en igual sentido o gozan sus propietarios de algunas prebendas por parte del Distrito? Frente a este punto específico, El Distrito debe y tiene, que adoptar nuevas estrategias, porque,  como lo dice la canción,  los cocheros nos llevan entre balcones, calles y rincones de nuestra maravillosa ciudad; un recorrido mágico donde el cochero es un actor importante por ahorrarle la caminata al guía, al usuario y cualquier otro acompañante de turno que como músicos y fotógrafos, le dan un toque de perpetuidad a este  fantástico recorrido en el corralito.

El Caballo cochero es un icono del centro, es innegable, pero surgen los interrogantes, ¿Por qué se desploman en el pavimento como muchas veces se ha visto? ¿Acaso se les está maltratando? ¿Cuál es la causa de estos accidentes?

Les explico, en muchos casos y es lo que no se ve en la redes sociales, porque solo graban cuando el caballo ya se encuentra caído y es que las herraduras que deben ser utilizadas para la protección de las patas y cascos de los animales son metálicas y el piso del centro tiende a ser muy resbaloso con este tipo de herraduras, y claro, luego de caído, ponerse de pie sujetado a los arneses del coche se vuelve complicado y si a eso le sumamos que el transeúnte entra a reclamarle al cochero y no a ayudarlo, deriva la situación en imágenes poco agradables para nuestros ojos.

Ahora, hay que explicar, si existen muchos casos en los que es el maltrato o la dejadez, el culpable de estos desvanecimientos  en las calles del corralito y es ahí donde nuevamente se pregunta uno, porque el Distrito no ha entrado a regular el tema del caballo cochero o de tener que prohibirlos como se ordenó con los otros vehículos de tracción animal precitados.

El caballo criollo colombiano que es el que se utiliza para estas labores, NO es un caballo de tiro, es un caballo de silla y entiéndase con esto que está hecho para ser cabalgado por una persona y no para halar carruajes; es por esto que, debe la administración quien implemente un plan de mejoramiento genético donde se le exija al gremio de cocheros que en un corte de unos 5 años, deben tener animales que cumplan con las características propias del caballo de tiro, y esto es , unas alzadas, pesos y medidas mínimas para soportar esta labor.

En igual sentido, es importante aclarar que, el caballo es un animal de fuerza, el trabajo no lo destruye sino que lo fortalece mientras goce de una buena dieta y de condiciones idóneas para descansar y vivir y es este otro de los problemas que tiene que solucionar la administración, pues en muchos casos vemos que los centros de acopio de los cocheros son en sitios alejados del centro como el barrio el Pozón, y cuando el caballo quiere llegar a trabajar al centro, ya ha recorrido 10 kilómetros o más para llegar a ese destino. Súmele además que, la mala alimentación, la falta de una buena cama y esto es, una pila de desecho de madera como el aserrín o la cascarilla del arroz que en su ausencia no da un adecuado descanso al animal; la falta de un techo que mantenga seco su entorno o guareciéndolo del inclemente sol cartagenero.

Son temas y aspectos específicos que hay que afrontar para poder seguir contando con el servicio del emblemático caballo cochero cartagenero sin incurrir en su maltrato y sin atentar contra el derecho al trabajo de este importante gremio. Son temas que como Administración debe asumir la nueva Alcaldía de cara a proteger estos valores cartageneros o de una vez por todas, apretarse el cinturón y proceder a su prohibición total y tener que lidiar con los entuertos jurídicos que se deriven de esta decisión, pero si o si, deben tomarse medidas que protejan la integridad de unos seres vivos que si no se les provén las condiciones justas, sufrirán como cualquier otro ser vivo.


El caballo Cochero también es Cartagena así que ayude a salvarla Alcalde.

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Un comentario

  1. La alcaldía debe no solo regular el bienestar de los animales, sino tener el control publico de precios de los servicios de los coches – carruajes guiados por caballos en el centro histórico, solo la hora del tour regular por el centro histórico, sino también la renta exclusiva de los vehículos de 4 horas para servicios de bodas u otra actividad social, corporativa o empresarial y no crear diferenciación de precios ni especulaciones. Entendemos que es un gremio que se encuentran en proceso de agrupación y formación. Atte promotor de eventos y turismo del destino Cartagena de Indias.

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