Columnista

También tampoco

Por: Carlos Díaz Redondo

Me parece muy bien que se esté convocando al gobierno nacional para que ayude a la ciudad en el manejo de la calamidad que hoy padecemos. La ciudad entera aplaudirá todo el apoyo que el gobierno central nos de en esta crisis sanitaria nunca vista por nuestro distrito.

Lo que no me parece, es que se esté tratando de hacer ver que el crecimiento del número de contagiados y el alto porcentaje de letalidad en Cartagena, se deba fundamentalmente a la «indisciplina social” de los cartageneros. Poco limpia forma de soslayar la responsabilidad que le cabe a las autoridades que no han estructurado un plan medianamente efectivo para manejar la epidemia.

Se le exige a la gente que se quede en casa, pero no se les ayuda a obtener el sustento básico de su familia. Se le pide al paciente contagiado que no acuda a ningún centro asistencial a menos que esté muy grave, pero no se le suministran los medicamentos para el tratamiento que evite compliciones, ni la alimentación adecuada para el caso. Se le exige a pacientes sintomáticos que se queden en casa, porque no hay centros hospitalarios habilitados para tratarlos, mientras, están en aislamiento en viviendas dónde hay evidente hacinamiento y más probabilidad de propagación del virus.

No está bien que de manera ligera e indolente señalarnos de «pendeja» a una población a la que el Estado y la sociedad no han garantizado históricamente una educación adecuada, lo que ha derivado en una pobreza ancestral que le hace vulnerable en las circunstancias de hoy.

Yo suplico a los que, por diferentes razones, no nos ha faltado el alimento o el dinero para pagar los costosos y deficientes servicios públicos, hoy prestados por empresas privadas, que con el corazón en la mano, nos pongamos en los zapatos de los miles de padres (responsables) que tienen que salir a «rebuscarse» el sustento para su familia.

Convengamos en que hay que tener unos controles para evitar la masiva y simultanea propagación del virus, pero admitamos también que hasta en la forma de determinar el confinamiento en casa, las autoridades locales han estado inseguras y erráticas.

Mi papá decía que cuando la partera es mala le echan la culpa a la pelvis.

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