Cartagena

Un rancho de tablas y pendones

Por: Germán Zapata

Estuve en el barrio Olaya de Cartagena, sector el Progreso, calle Líbano; mientras ni amigo con quien fui revisaba unas cosas en su rancho de tablas, decidí caminar un poco; era una calle llena de tierra y un charco de aguas oscuras y putrefactas a cada lado, al frente la ciénaga de la virgen dónde hacían un pequeño muelle, no se para qué, ni quien y del que tampoco quise averiguar mucho.

Las casas son pequeñas y de tablas, entre ellas un lote no superior a un área de 16 metros cuadrados que me llamó la atención, tenía 4 listones y un techo de zinc en muy mal estado; estaba completamente destapado a los lados. Un señor sobre el piso con recortes de tablas y palos que una señora le llevaba, los remendaba con clavos que posteriormente puso sobre el marco de los 4 listones.

Pasaban las horas, la rutina continúa; igual que con el muelle no pretendía averiguar mucho, solo mirar; me causó curiosidad como una señora sobre el piso trataba de aplanar unas tapas de gaseosa y con un clavito les hacía un hueco por la mitad; no era para hacer panderetas y cantar villancicos, ya la navidad y año nuevo habían pasado.

Otra señora se suma al pequeño combite, ahora son tres, llega con carpas viejas y pendones de publicidad, en ese momento el señor instala una rustica escalera de palo mientras las dos señoras halan y le pasan los pendones que aseguran con las tapas de gaseosa y clavos sobre las débiles tablas que habían sujetado en los cuatro listones que cargaban el techo de zinc,  esos viejos recortes de pendones serían las paredes de una nueva vivienda.

Me acerqué un poco, una de las señoras me mira y me sonríe, le pregunté sobre la construcción y Me dice casi con lagrimas en los ojos de felicidad: “Es mi ranchito propio estamos muy contentos, Mi marido y mis hijos nos vamos a mudar para nuestro propio rancho y no pagaremos más arriendo.

– ¿ dónde vivían antes? Le pregunté

-pagaba $150.000 de arriendo en Albornos, invasión los girasoles, no nos alcanzaba el dinero para el arriendo, tocaba elegir entre comer o pagar; hoy Dios nos está bendiciendo con este ranchito, hay vamos de a poco y seguro de algún lado seguirá saliendo para pagarlo.

El señor que clavaba tablas ahora lo hace en el marco del piso; escuchaba atento, era ya mucho mayor y parecía amigable, interrumpe la conversación y dice: “Si lo políticos no se roban la plata; muchos que hoy no tienen casa podían tener un ranchito como este, no es nada bueno, pero es hecho con esfuerzo y sudor y eso nos hace muy felices, sé que cuando vengan las lluvias nos vamos a indundar, y las brisas levantaran el zinc, pero por ahora ya tenemos donde meternos”.

Continuaba hablando con ambos, le dije que si me dejaba tomar unas fotos a lo que dijo que sí mientras me decía que la puerta la armaría con tablas que recogerían en esos sectores y retazos que le darían lo vecinos que son de buen corazón.

Eran ya las 6 de la tarde y el rancho de tablas y pendones, hecho con sudor, pero lleno de amor estaba casi listo, unos niños jugaban en el fango del caño con unos pescaditos que se salían a la vista, el señor me ofrece agua de una jarra que tomaban ya que la jornada los tenía un poco agotados. Nunca nos presentamos con nombres, solo era una conversación amigable, humilde y desprevenida.

Los invito a reflexionar sobre lo que tenemos, lo que nos sobra, lo que mal gastamos y las necesidades de los demás. Me vine a casa incomodo, por lo que les pido que ayudemos a alguien que lo necesite sin necesidad de hacer publicaciones para luego cobrar réditos a políticos, que en su gran mayoría son los responsables de nuestra miseria y desgracia.

Si quieres aportar con esta familia me informan para que ustedes mismos lleguen y lo hagan. Ellos jamás Me pidieron nada ni lo insinuaron, los aportes los hacen llegar ustedes mismos, ayudémosle a mejorar las condiciones; lo que bien puedan aportar para ellos sería de mucha ayuda.

Hago pública las fotos porque es importante que el mundo sepa la realidad de Colombia, de Bolivar, de Cartagena, contradictorio a cifras pagas de DANE, mentiras del gobierno nacional e informes falsos durante mas de 30 años de Alcaldes y Gobernadores. Miles de nuestros ciudadanos sobre viven en familias de mas de 7 personas con menos de 200.000 mensual, sin servicios públicos sin embargo muestran sonrisas, amabilidad.

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