Columnista

A velocidad de burros y carretillas

Por: Germán Zapata

Administrador público, especialista en Gerencia de Proyectos, ex concejal de Cartagena, directivo de ASI 

En una ciudad, el crecimiento y desarrollo son los aspectos que afectan favorable o desfavorablemente la economía; es donde se evidencia la administración y gestión de unos recursos limitados y disponibles con el objeto de obtener unos bienes o servicios que satisfagan las necesidades de las personas.

Cartagena se mueve entre miseria, pobreza, informalismo y ventas ambulantes, de eso vivimos; los vendedores ambulantes somos un componente integral de las economías urbanas, vendemos mercancías o servicios en espacios públicos, muy parecido al rebusque, que es la solución ingeniosa con que se sortean las dificultades cotidianas, y es, indiscutiblemente, el trabajo temporario que se hace para complementar otro o como única opción de generar ingresos.

La informalidad genera empleos de baja calidad. Reduce la base impositiva. Actúa como competencia desleal y congestiona los servicios públicos sin contribuir a su financiación.

Cartagena es la más pobre entre las siete principales capitales del país; 300.000 habitantes sobre viven con ingresos diarios de $8.500, con esto deben solucionar vivienda, servicios públicos, educación, transporte, alimentación, sin contar que aparecemos como una de las ciudades con mayor nivel de pobreza extrema; mas de 50.000 habitantes deben sobrevivir con menos de $4.000 diarios. Es contradictorio que siendo una de las ciudades mas visibles del mundo, presenta el nivel de ingresos per cápita más bajo, dónde 300.000 cartageneros no puede comer las tres comidas al día.

No es fácil avanzar, ahora los corruptos se maquillan de incorruptibles son cínicos; hicieron negocios amañados, son políticos que pasan al anonimato por su baja gestión, otros perdieron el poder y ahora sí son buenos, todo esto ocurre en una ciudad heroica que requiere ser libre de las cadenas de corrupción, pobreza, desempleo y miseria, pero que no es fácil, cuando sólo en obligaciones, producto de litigios judiciales, los cartageneros pagaríamos mas de 500.000 millones de pesos.

El Alcalde tendrá que ser eficiente en el uso de los recursos, mejorar la  ejecución de los proyectos, disminuir los índices de corrupción y atraer inversionistas, si quiere realmente cambiar el rumbo a Cartagena y no ser uno más de muchos que solo fueron Alcaldes».

Avanzamos como la movilidad; sin cambios de velocidad, a veces en reversa, producto de vías malas, giros sin control, carros en las calles parqueados, en las urbanizaciones los parqueaderos es la vía pública y en las vías de avance se avanza a la velocidad de burros y carretillas producto del desempleo; contradictorio a las cifras del gobierno nacional y del DANE.

Caminamos de la mano del país, somos su reflejo; las consecuencias de un gobierno nacional y la negligencia, falta de gestión, corrupción e irresponsabilidad de varios gobiernos locales. Lo que ocurre no es resultado de hoy, se suma las consecuencias de la pandemia, pero es el resultado de 30 años de secuestro y la enorme corrupción en todo el país, que en economía también avanzamos; “a la velocidad de burros y carretillas “

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba