Columnista

¿Al caído caerle?

Por: Óscar Borja

Abogado, especialista en Derecho Constitucional 

Se ha vuelto una práctica común de los pobladores a orillas de las carreteras en lo largo de nuestra región el saqueo de la carga de los vehículos accidentados, la desgracia y la tragedia que resultan de una falla mecánica o de un error humano, –el micro sueño de un conductor, el desconocimiento de la vía o cualquier evento que pueda generar un accidente, se ha convertido en un motivo de oportunidad para acudir en manada a saquear la carga del vehículo accidentado; a veces la muchedumbre sacia sus ganas de obtener lo que no le pertenece en presencia de las autoridades, como si la ley tuviera una patente de acceso a la propiedad del vehículo accidentado.

Los tristes hechos ocurridos hoy en la vía que de Barranquilla conduce a Ciénaga, dejaron un lamentable saldo de vidas perdidas horriblemente calcinadas, familias enlutadas por la pérdida de sus seres queridos, que vieron la facilidad de obtener del camión cisterna accidentado unoportunidad de rebusque, un efímero aprovechamiento de un combustible, que resultó ser letal.

En derecho no hay responsable por la pérdida de estas vidas, está contemplado como una culpa imputable a la víctima, con la aclaración que no eran las victimas sino los victimarios. En cuanto a los heridos, si aplicáramos la ley, deberían salir del hospital para la cárcel, pues cometieron un delito, además de exponer sus vidas al peligro, no tienen otra opción que pagar su deuda con la justicia. El sentir que la desgracia ajena puede ser la oportunidad de otros hoy dejó una dura enseñanza para un pueblo y en carne propia para decenas de familias.

La solidaridad no solo es un principio divino, es un deber constitucional. La prestación de auxilio y socorro a las victimas de un accidente no debería terminar en el saqueo de la carga y de las pertenencias del accidentado.  

Que el día 6 de julio sea recordado como el día de la solidaridad con los accidentados en las carreteras. Que nunca se vuelva a presentar un saqueo a quien cae en la desgracia de accidentarse. Unámonos en una oración por las almas, de quienes tan triste he innecesariamente perdieron sus vidas quemados, tratando de hurtar la gasolina que transportaba el camión accidentado. Por favor nunca olvidemos, que al caído no hay que caerle, y que la desgracia ajena no puede ser fortuna para otro.            

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Un comentario

  1. Hola bsns excelente columna del DrOBorjaS es una reflexión que ya la había pensado pero aquí quedó mejor expresada

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