Editorial

Alcalde Dau: serenidad, templanza y un llamado para trabajar unidos por Cartagena

Durante la instalación del congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, el libertador Simón Bolívar, con su pomposa vestimenta y ante la presencia de 26 diputados electos, lanzó uno de los discursos más emblemáticos de la historia, donde se vislumbra gran parte de su pensar político. “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política», señaló el primer presidente de la nación colombiana. Estas cuidadosas palabras han sido veneradas, aplaudidas y elogiadas por los expertos en el siglo XXI, asegurando que nunca perderán la vigencia y la importancia en una administración.

Para ser un buen gobernante se necesitan muchas facultades que vengan inmersas en la vida, la vocación de liderazgo no la tienen todos los individuos de este planeta. ¿Se imaginan un mundo lleno de grandes líderes?, sería un choque constante de ideologías y pensamientos, pero ya ese tema es un gallo de otro corral.

Siguiendo con la línea de cómo ser un buen gobernante, una de las mejores definiciones fue dada por el columnista de revista Dinero, Jorge Iván Gómez. El escritor, en uno de sus elocuentes y tradicionales texto, aseguró que un dirigente debe tener fortaleza, templanza, justicia y, sobre todo, prudencia. “Si somos más prudentes, seremos más ecuánimes, menos emocionales y, especialmente, ganaremos en madurez porque no seremos impulsivos o precipitados para actuar”, afirma en una parte del texto titulado “Las cuatro virtudes para ser un buen gobernante”.

Es ahí donde nos queremos enfocar, en la magia de ser moderados que nos puede llegar a dar páginas doradas en el libro de historia. Alcalde William Dau, usted fue elegido por más de 100.000 cartageneros que creyeron en su discurso anticorrupción, en la lucha que promete acabar con la política tradicional. Sin embargo, y no es la primera vez que lo escucha, recuerde que ya no es un veedor y tiene a su cargo más de un millón de cartageneros que esperan que gobierne de la mejor manera. Usted es el capitán, Cartagena su barco, que los cañones de la ligereza de su lengua no hagan que nos hundamos a aguas profundas.

De William Dau sabemos que es un hombre honesto. No hay discusión alguna, el burgomaestre no llegó a robarse las arcas del Distrito y, en este primer semestre de la administración ‘Salvemos a Cartagena’, ha demostrado esta cualidad. Todos y cada uno de nosotros debemos reconocer su valía y aprecio por cambiar el curso de la ciudad. Sin embargo, dice el famoso refrán que “por la boca muere el pez”, y el mandatario está siendo descuidado, casi que cayendo en el anzuelo.

Es cierto que hay un grupo que aplaude los rifirrafes constantes que ha tenido Dau en escenarios y protagonistas distintos, los cuales consideran que esas discusiones generan un golpe de autoridad. Creemos que ese es el mayor problema del alcalde, la mecha corta que con solo oler pólvora se prende. La capacidad para establecer una discusión cordial, inmersa en un debate político, parece que es un soplo de viento fresco que aparece en algunos momentos, lo vimos en su reconciliación con el presidente del concejo, David Caballero. Lo normal es estar sentado en el sillón del hogar y esperar el nuevo round del burgomaestre y otro (s) más.

Dau, a Cartagena la sirve un alcalde de cuatro años. Basta ya de esa interinidad que le hace tanto daño a nuestra heroica y nos deja más débiles, pendiendo de un hilo para caer al abismo. Los cartageneros hemos perdido credibilidad en las instituciones con las dificultades que ha tenido la administración distrital, por eso es importante que no genere peleas donde no las hay. Es hora del cambio y hacer un llamado a la unión, sobre todo en el momento coyuntural de la Covid-19, donde la gran mayoría ha derramado lágrimas por los dolores que han causado la pandemia.

Pelea durante la plenaria virtual del concejo

Sin temor a equivocarnos esto será, por siempre, un episodio gris de la historia política en Cartagena. Todos recordaremos la agresión verbal a los concejales opositores durante la plenaria virtual, a quienes responsabilizó, con calificativos degradantes, de la situación actual de corrupción y desigualdad del distrito. Este impulso denigrante aún no ha tenido repercusiones con los entes de control, pero todos los sectores de opinión concuerda que habrá castigos ejemplares. Amanecerá y veremos.

Pelea con Blel y mensaje para el contralor

La más reciente porque “se le metieron al rancho”. Caramba, el gobernador Vicente Blel actuó por la preocupación que ha generado el incremento de la ola de atracos y sicariatos en la ciudad. Por convocar un consejo de seguridad extraordinario, el mandatario Dau se alteró y le dijo a ‘Vico’ que no tenía un pito que hacer en la ciudad.

Posteriormente, el gobernador apareció en un video haciendo un llamado a la unidad, a la calma, al abrazo fraterno, para combatir todos los flagelos que no dejan de golpear a nuestro corralito de piedra y que, lentamente, derrumban las poderosas murallas que alguna vez nos defendieron por la colaboración conjunta.

Por último, la noche de ayer Dau cuestionó la decisión del Contralor General de la República, Carlos Felipe Córdoba, que abrió un proceso de responsabilidad fiscal por un presunto sobrecosto en un contrato que tenía por objeto el suministro de insumos sanitarios y de protección de la pandemia. En directo, ‘el tractor’ dijo que “cuestiono altamente el proceder del señor contralor general de la República de Colombia, Luis Felipe Córdoba, a quien yo denuncié ante la procuraduría el año pasado”.

Es hora del cambio alcalde, es hora de cumplir su promesa de campaña con la que destinaba un rumbo más prometedor para nuestra ciudad.

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