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Cartagena de Indias: Historia de una mente colectiva autoengañada

columnista
Cartagena de Indias, la fantástica, la perla del Caribe. Ciudad magnifica con vocación de grande por su ubicación, su historia, su arquitectura. Sin embargo, hoy por hoy, la ciudad se encuentra indiscutiblemente en un claro proceso de involución.
El Siglo XXI ha sido llamado el siglo de la información. Sin duda, el impacto de la masificación del internet, nos ha puesto en un escenario nunca antes conocido por la humanidad, donde los secretos prácticamente no existen, y se pasó entonces a hablar de discreción. Asistimos a nuevos escenarios políticos, con resultados sin precedentes, no solo en la ciudad, sino en la región y el mundo.
Pero hablemos de Cartagena específicamente. Una ciudad que claramente perdió la ruta del desarrollo, a causa de la elección popular de alcaldes a partir del voto ciudadano. Sin hacer señalamientos particulares ni mucho menos personalistas, no es difícil concluir que la ciudad tiene un aletargamiento propio, similar al de la Habana, por ejemplo; con diferencias claras entre una y otra causadas por procesos muy distintos, pero con un rezago claro para ambas, en términos de planeación modernismo y progreso.
Podríamos discutir amplia e infinitamente tanto causas como consecuencias de estos planteamientos; las ciencias sociales así lo permiten e incluso dan cabida y razón a argumentos encontrados. Particularmente, deseo llevar esta reflexión hacia el tema de la mentalidad colectiva, partiendo de los conceptos planteados por Jung, pero sin quedarnos solo en ellos. No olvidemos que Cartagena históricamente ha sido puerta colonial, y mucho de lo que entró a América, paso por aquí dejando su huella. Ideologías, creencias, razas, formando un inconsciente colectivo complejo, casi sin par. La ciudad pues, es una suma de todo esto, y no estamos seguros de que suma sea el termino adecuado, pues más bien Cartagena parece una confederación de Guetos, una ciudad que margina y excluye desde Chambacu, hasta Flor del campo.
Los sectores populares de Cartagena, mantienen una desesperanza de la que no son conscientes como colectivo. Llegaron esclavas hace quinientos años, y espiritualmente no han asumido su libertad, permaneciendo hasta hoy en una resistencia que, al no ser de origen racional, no ofrece salida de elaboración consciente. En una ciudad fraccionada,  en donde es fácil que un sector se imponga ante los demás; estrategias para ello existen desde la edad media, en los modelos feudales. Y un sector que conquista el poder, a su vez, no gobierna. Saquea. Esto también es medieval, tan medieval como nuestro mercado de Bazurto.
Para que Cartagena sea pues, una ciudad del Siglo XXI, debe trabajar una cultura ciudadana propia del siglo, y lo único que forma a un ciudadano de verdad, con libertad democrática, son la cultura y la educación.
 
German Osorio Buelvas
Psicólogo asesor – Consultor en el sector público y privado

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