Columnista

Debilidades y estigmas para entender la pandemia del Covid-19 en Cartagena

Por: Melissa Useche

Cartagena sigue siendo noticia nacional y el panorama que evidencian las cifras y los pocos avances en gobernabilidad son realmente desalentadores. La ciudad supera ya los 3.800 contagios por Covid 19, ratificándose como la segunda con más pacientes en Colombia. Y mientras otros epicentros del país arrancaron la reactivación de más sectores de la economía, en la Heroica retrocedimos a las medidas y restricciones implementadas dos meses atrás.

Las ultimas ordenes del Alcalde de Cartagena, direccionadas en su mayoría por el Gobierno Nacional, anunciaban cerrar los barrios Nelson Mandela, Olaya Herrera, Pozón, La Esperanza, San Fernando y La María, donde se ha establecido que reside el mayor número de infectados y así mismo los mayores indices de desobediencia social. Además prácticamente volvíamos al primer decreto impartido al iniciar la cuarentena.

Luego entonces, ¿de qué sirvieron los dos meses y más que llevamos en confinamiento? ¿Será que la catástrofe que los medios de comunicación avecinan se resume a la indisciplina de la población históricamente pobre y minimizada? ¿O será que por el contrario la responsabilidad recae solo en el mandatario de turno visto como mecías salvador?

Y no. Ni los negros brutoscomo discriminatoriamente son llamados a cada rato a los habitantes de los barrios más pobres y más poblados de la Heroica que hoy son aislados como foco de contagio son los culpables de esta crisis sanitaria. Ni el alcalde podía cubrir en cuestión de semanas el deficit en la red hospitalaria que por años llevaba desangrando la clase política dirigente y corrupta de la costa. Sin embargo, quedarnos de brazos cruzados no era la respuesta, tirarnos la bolita entre todos y mucho menos dejar a merced del hambre y la enfermedad a Cartagena. El que se mete a reina tiene que saber tirar besitos.

La serie de errores y consecuencias en el Distrito hoy se evidencian en los altos números de infectados y de muertes por Covid. La crisis administrativa en la Heroica lleva por lo menos una década y sobre todo, cargamos acuestas con un deficit en infraestructura hospitalaria abismal que dejó el exalcalde Dionisio Velez luego del fracaso de un contrato para intervenirla donde se invirtieron cien mil millones de pesos y a hoy no se entregaron ni la mitad de los puestos de salud que estaban en proyecto. Sin mencionar las carteras morosas a las Ips publicas y privadas a las que se le adeudaban meses y meses de trabajo.

Entonces, la administración local debía en este tiempo oro de confinamiento mezclar toda una serie de medidas de orden público al tiempo que priorizaba y habilitaba más camas de hospitalización, focalizando además los recursos teniendo en cuenta los limitantes existentes. Sin embargo, han hecho falta mayores acciones de gobernanza en cuanto a gestión pública, articulación integral a nivel local y políticas sociales para decirle a aquellos que viven del día a día que se queden en casa.

La verdad debe ser dicha: de todas las actividades que priorizó el Distrito para contratarse con cargo a los recursos del traslado presupuestal, no fueron incluidas actividades tan sensibles como el fortalecimiento de la red hospitalaria, es más, así lo estableció el contralor distrital de CartagenaFreddy Quintero Morales en su más reciente informe.

Es cierto que en la periferia los modos de vivir son distintos, y la conciencia de prioriorizar la salud en muchos casos es poca. Así como las carencias y privaciones con las que se sobrevive, y entender esto último es clave para atender el problema desde su génesis.

Es menester entender las características socio-demográficas de estas personas para comprender sus desiciones y las repercusiones de estas en sociedad. Hablemos del caso puntual del Pozón. Los habitantes de este barrio pertenecen a la Localidad 2 de la Virgen y Turística, la población con los indicadores sociales más apremiantes en comparación a las otras dos que conforman a Cartagena: menor acceso a salud, educación, seguridad y lugares de esparcimiento, así como el mayor porcentaje de concentración de viviendas en área rural. Y ni qué decir de los bajos niveles de escolarización. Mayores tasas de homicidios, miseria pero sobre todo: pobreza.

Los datos que arroja el Índice de Pobreza Multidimensional Global son precisos: la mayoría de estas personas viven en hacinamiento critico, lo que significa que un individuo duerma en una cama sencilla, con más de dos y tres personas, sin ventilación y en una vivienda donde el material de los pisos y paredes no es apropiado. No tienen acceso a todos los servicios básicos y por ende en muchos casos no pueden implementar la estrategia esencial del lavado de manos. Viven en la miseria, han experimentado la mortalidad infantil y desnutrición en el hogar. Su fuente de ingresos proviene de la informalidad y del rebusquedía a día. Muchos de sus empleos no se adaptan a las medidas del teletrabajo y se movilizan en transporte público lo que sin duda aumenta las probabilidades de un contagio. Además de las disfunciones intra-familiares como la violencia doméstica y el abuso infantil que hacen casi que imposible la consigna de quedarse en casa.

Ya basta de seguir viendo el retrovisor. No hay espacio para más excusas. Debemos sí o sí fortalecer la red hospitalaria porque la situación hoy ya desborda la capacidad de reacción. La ciudadanía también necesita de una Secretaría de Hacienda que presente un plan de priorización de inversión de recursos.

Necesitamos mayor educación y pedagogía de nuestros habitantes. ¿Dónde está la gestión de la Escuela de Gobierno por ejemplo? Debemos procurar además por potencializar el acceso a internet y  una cultura ciudadana del cuidado.

Y por último y no menos importante construir una nueva agenda económica para todos: para los grandes, medianos y pequeños empresarios pero también para el comercio informal y ambulante. Ejecutar lo que todo el tiempo se ha pensado y repensado sobre la organización del territorio y las dinámicas económicas alrededor de Cartagena por sus características:  industriales, portuarias, turísticas y culturales. Organizar el abastecimiento alimenticio de la ciudad, el espacio público y las zonas de trabajo turístico.  ¿Dónde está la Secretaría de Planeación y espacio público?

Esta pandemia hoy nos plantea grandes retos como sociedad. Pero también nos  pusieron en la palestra el efecto boomerang que se veía venir, desde hace años, sobre la precariedad de los servicios de salud en la ciudad. Pero sobre todo, demostró las inmensas desigualdades que seguimos teniendo como sociedad y los discursos clasistas que hoy aún existen.

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