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El drama de los adultos mayores en Cartagena cuando son abandonados

La protección de los adultos mayores es un derecho y un deber que todos los Estados deben garantizar. Sin embargo, en Cartagena cuando un anciano entra a una situación de abandono, independientemente de la relación que tenga con sus familiares, el Distrito se queda corto a la hora de brindar atención integral, inmediata y segura por problemas de cobertura en los hogares geriátricos con los que mantiene convenio y las personas de edad en muchos casos quedan a la merced de la calle o deambulando entre hospitales y comisarías de familia.


La asistencia a las personas de tercera edad est
á consagrada en la Constitución Política colombiana en su artículo 26: El Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria. El Estado les garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia. Y así mismo, la Ley 1251 de 2008 reguló la protección, promoción, restablecimiento y defensa de sus derechos a nivel nacional. A partir de esta Ley se estableció la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez en donde emanaba la creación de políticas locales a nivel departamental, distrital y municipal.


En Cartagena hoy rige una Pol
ítica Pública de envejecimiento y vejez que va hasta el año 2024. Y el fortalecimiento de los procesos misionales para que los adultos mayores tengan mejor calidad de vida se brinda a través del Programa de Adulto Mayor del Distrito y es dirigido por la Secretaría de Participación y Desarrollo Social, en cabeza de su Secretaria Claudia Anaya Marín. En correlación con otras entidades del Distrito que atienden de acuerdo a su disciplina como el DADIS, Migración, Policía Nacional, Comisarías de Familia, entre otras.


Con base a dicha Pol
ítica Pública, se brinda atención a  más de 8000 1personas mayores del Distrito de Cartagena en componentes como salud y nutrición, atención psicosocial, educación, infraestructura y dotación, manejo del tiempo libre y proyectos productivos. Y se ofrece dependiendo de las condiciones en las que se encuentre el adulto mayor.


Si el adulto mayor no est
á en estado de abandono, puede recibir atención en los 30 Centros de Vida que se encuentran distribuidos en las tres localidades de la ciudad. Estos lugares son instituciones públicas, destinadas al cuidado, bienestar integral y asistencia social de los adultos mayores y atienden de lunes a viernes de 08:00 a.m. a 04:00p.m. Además de los 114 Grupos Organizados que son organizaciones de la sociedad civilque gestionan apoyo para su funcionamiento y prestan los servicios de almuerzo y refrigerio 1 o 2 días a la semana y actividades lúdico recreativas y productivas.


Aunque la cobertura de estos Centros de Vida han aumentado en comparaci
ón a años atrás, en muchos de los casos estas viviendas no cuentan con las adecuaciones arquitectónicas y espaciales necesarias para la convivencia de los adultos mayores. Para que así haya un desplazamiento adecuado logrado a través de la creación de rampas, escaleras y un ascensor para mayor comodidad. Además de las vías de acceso en los barrios que en ocasiones violan algunas normas de accesibilidad.


Por su parte, los adultos mayores que se encuentren en condici
ón de abandono, son atendidos en los cuatro Hogares Geriátricos, con los que el Distrito tiene convenio vigente. Estos son centros de atención integral permanente de larga estancia donde se le dota a la persona de todo lo que necesite para su bienestar. A estas casas de descanso llegan adultos que son subsidiados por la Alcaldía o la Gobernación, así como aquellos a los cuales sus familias les pagan la manutención dentro del lugar.


Los costos para los que pagan dependen de las condiciones en las que est
é el adulto, si se vale por si solo o si necesita a alguien que esté pendiente de él, así como de la amplitud del cuarto en el que quieran tenerlos. Y los que son subsidiados, el Distrito le paga a los Hogares mediante una apropiación de la estampilla Años Dorados. Sin embargo, los cupos en estos hogares están completamente copados y allí es que inicia el drama cuando la Policía, las Comisarías de Familia o los fallos judiciales reportan y ordenan ubicar a alguna persona de tercera edad en alguno de estos centros.


No existe una articulaci
ón integral entre las entidades que tratan al adulto mayor dependiendo de la condición o característica que tenga. En primera instancia el caso es reportado a la Secretaría de Participación y empiezan un proceso de identificación de los familiares y el estado socioeconómico de la persona, de esto depende en gran medida la solución que pueda brindarle el Distrito, pues si el adulto es inmigrante o su familia o  él/ella tiene ingresos la ayuda es provisional y precaria. Luego se procede a brindársele atención en salud en algún centro asistencial y de ahí para allá muchos de ellos empiezan a deambular a las afueras de comisarías y CAI y hasta caen en estado de indigencia.


¿
Y entonces qué está haciendo el Distrito para brindar la protección a la tercera edad tal como dicta la Ley? ¿Acaso la Secretaría de Participación y su dirección si está cumpliendo a cabalidad la implementación de la Política Pública?


Lo cierto es que las cifras siguen aumentando y entre el 2011 y 2014 hubo un aumento del
del 85% de los casos de maltrato y abandono de los adultos mayores. Por ello, el Distrito tiene un gran reto en el cierre de esta brecha. Así como el aumento de liderazgos entre las organizaciones y veedurías que los representan a nivel local. Aumento de cobertura para los casos que requieran ayuda inmediata y articulación interdisciplinaria entre todas las entidades que atiendan las problemáticas que se presenten con esta población. Para ello, se requiere la permanencia en constantes mesas de trabajo para que cuando se presenten los casos no empiecen a definirse responsabilidades entre unos y otros y no se cubra la demanda.


Establecer una ayuda constante a los adultos mayores en cuanto a los servicios de salud, no solo garantizar la afiliaci
ón a una EPS, sino el transporte hacia puestos de salud y centros de atención, cercanos y accesibles, así como de droguerías y movilidad en la zona urbana y rural de los Centros de Vida. Así mismo a nivel nacional, la Política colombiana debe aumentar el valor del subsidio de Colombia Mayor este por encima de la de la línea de pobreza absoluta y la cobertura pase a universal.

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