Columnista

La casa vacía

Por: Yolanda Wong

Abogada, docente y exalcaldesa de Cartagena 

Cuando escuchamos ‘La Casa en el Aire’ de Rafael Escalona, nos hacemos la ilusión de una casa de sueños, pero cuando nos hablan de una casa vacía tenemos la peor sensación de incertidumbre.

Casualmente esa sensación de incertidumbre es la que se siente cuando se escuchan voces, desde la Secretaría De Planeación Distrital, diciendo que esta es una ciudad de bordes. Enseguida paso a pensar que el funcionario está en el lugar equivocado porque estamos en una ciudad costera, ubicada en el litoral del Caribe colombiano.

Continúo analizando y pienso que si hemos estado concertando, desde todos los sectores, por años, lo que podría ser el POT desde la base de una ciudad costera, entonces me asalta la duda: ¿Será que hemos perdido todo lo hecho anteriormente?, ¿estamos ante una planeación errada? ¿Todos los sectores estaban equivocados?

Con esos interrogantes me pongo en los zapatos de la industria de la construcción y con toda razón se debe sentir no sólo la incertidumbre de proyectar nuevos desarrollos urbanísticos, sino también de invertir en una ciudad que no tiene clara su planeación ni rumbo.

Sigo pensando, creo que al Alcalde le mienten porque todos los proyectos se desarrollan con el recaudo de impuestos y si los sectores no tienen certeza, no desarrollan proyectos y menos tributan en la ciudad. Entonces, no hay dinero para hacer inversión pública en esta ciudad.

Por eso creo que estamos en el peor de los mundos, retrocedimos una década en planeación y seguimos sin identificar qué tipo de ciudad somos.

¿Qué dirá el sector turístico si la ciudad es de bordes y no costera? ¿Perderá la apuesta como destino turístico e inversión de los últimos 20 años? Creo que no es justo con ellos cuando han expuesto todo para desarrollar el mejor destino turístico nacional e internacional.

Es necesario que reflexionemos desde todos los sectores sobre qué tipo de ciudad somos y a dónde queremos llegar o si por el contrario nos resignamos a que sea una ciudad fallida que sacia un mundo de intereses que para nada significan progreso.

Aunque el papá diga que quiere a los hijos, se le hace difícil ordenar la casa vacía con mimos y payasos dentro de ella.

Amanecerá y veremos dijo el ciego…

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