Economía

¿La suspensión de los servicios de Uber es un avance en derecho comercial o un atraso en el ecosistema digital?

En Colombia el debate entre las aplicaciones de transporte público, los taxistas y las entidades gubernamentales está lejos de acabar. La más reciente decisión de la SIC de ordenar la suspensión del servicio de Uber pone en la palestra las debilidades en materia de legislación del país frente a los avances del ecosistema digital.

 

Cerca de 100.000 conductores quedarán sin trabajo, más de dos millones de ciudadanos que tendrán que migrar a otras formas de movilización y la perdida de 40 millones de dólaresde inversión que iba a hacer Uber en la construcción de su tercer Centro de Excelencia de Latinoamérica. Además de los aportes en materia de IVA por prestar servicios de tecnología desde el exterior. Sin embargo, es una noticia que alegra sobre medida a la comunidad de taxistas del país y establece un procedente laboral y comercial sobre competencia desleal.

 

¿Es entonces la decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio un fallo desactualizado con el devenir de la economía naranja o una protección al servicio de transporte público? La respuesta es bastante compleja. En un extremo están las amenidades de los servicios en linea como Uber y Rappi y la posibilidad del usuario de escoger la forma en  como adquiere sus servicios y en otra la evasión en ocasiones de impuestos y obligaciones contractuales para con los empleados por parte de estas empresas.

 

Uber llegó al mercado colombiano en el año 2013 como pionera en este tipo de servicio de transporte. Hoy día cuenta con cerca 88.000 socios conductores en 12 ciudades y se realizan al menos 330.000 carreras en 15 ciudades del país en esta modalidad. Al lado de Uber ya hay siete plataformas más que funcionen de forma similar: Cabify, Beat, DiDi, Picap, InDriver y Fory. La más reciente es DiDi, que inició actividades en el país el pasado mes de junio y ya cuenta con más de 12.000 socios conductores registrados e Indriver donde hasta los mismos taxistas consiguen clientes.

 

Sin embargo desde su llegada los taxistas alzaron su voz de protesta hasta el fallo que hoy suspende su operación. En 2016, una empresa llamada Cotec S.A. demandó a la empresa Uber Colombia S.A.S., que se compone de otras tres compañías, argumentando que hubo desviación de clientela y que Uber ejerció una actividad comercial sin tener habilidad para ello. Este proceso terminó en 2018 y la SIC tenía un plazo hasta de dos años para pronunciarse y lo hizo el pasado viernes. Ahora la internacional apelará el fallo que podrá ser resuelto hasta en dos años mas, mientras que Uber y las otras aplicaciones seguirán trabajando desde la ilegalidad. El caso pasó a manos del Tribunal Superior de Bogotá.

 

Esta noticia se conoce después de que la Superintendencia de Transporte le impuso a Uber una multa superior a los 400 millones de pesos por un presunto incumplimiento de la orden expedida en la que se le pedía cesar sus actividades.

 

En una carta abierta, la compañía se pronunció sobre la decisión y pidió a las autoridades colombianas crear una regulación que «desarrolle y fomente» el uso de servicios como el que presta. Además expresó que este fallo es contrario a las pruebas, ley, jurisprudencia y conceptos de la misma SIC, por ello instaurarán las medidas necesarias porque según ellos habría una presunta violación al debido proceso y los derechos constitucionales. Agregó que esto puede afectar todo el ecosistema digital del país y demostraría que este actuar es contradictorio con las banderas de innovación, emprendimiento y economía naranja que el Gobierno nacional defiende y promueve.

 

El Ministerio de Transporte también ha señalado que, actualmente en Colombia está prohibido prestar servicio de transporte público cuando un vehículo está registrado como de uso particular. El organismo se basa en la Ley 336 de 1996, la cual en su artículo 11 expresa: Las empresas interesadas en prestar el servicio público de transporte o constituidas para tal fin, deberán solicitar y obtener habilitación para operar.

 

Sin embargo, el fallo del ente colombiano no es único existente en el mundo. Uber está vedado en varios países en Europa, como Bulgaria, Hungría, Dinamarca. También en Tailandía, Brasil; la ciudad de Eugene (Oregón, EE.UU.), en Maharastra, Telengu y Karnataka (India), así como en Fukuoka (Japón). Prohibido en toda Alemania menos Munich, Düsseldorf y Berlín. Parcialmente prohibido en Italia, Francia, Finlandia y Holanda. En comparación a las más de 80 jurisdicciones en América Latina, incluyendo a ciudades (Curitiba, Rio o La Paz), estados (Mendoza, Jalisco, Puerto Rico y el Estado de México) donde ya está regulado. Y avances en las conversaciones para revisar la legislación como Las Vegas, en Nevada; Bangkok (Tailandia) y Río de Janeiro (Brasil) que han permitido incorporar algunos de los servicios.

 

A ciencia cierta los avances tecnológicos no pueden impedirse y la ciudadanía por más prohibiciones que resulten buscará las formas de acceder a los servicios. Entonces es falta de voluntad del gobierno nacional para que puedan regularse estas plataformas. Hay quienes luego del fallo de la SIC han culpado al mandato anterior, en este caso el de Juan Manuel Santos por pocos avances en la materia. Solo hasta noviembre de este año el congresista de Alianza Verde, Mauricio Toro, presentó un proyecto de ley con el que busca que los taxistas y conductores puedan trabajar con las mismas condiciones laborales y de competencia.

 

La misma compañía Uber ha insistido en que en los años de operación que llevan en Colombia han buscado las formas de mediar con el gobierno y no ha sido posible. Queremos generar una hoja de ruta que avance en el propósito en la creación de espacios de diálogo con el Gobierno, el Congreso y los taxistas en un marco de respeto y convivencia, se afirma en la carta abierta. Por su parte el congresista ponente, agrega que tenemos la obligación de crear una normatividad que le permita a estas plataformas operar sin problemas en Colombia porque llegaron para quedarse y no se van a ir. En el mundo hay más de 50 compañías como estas, en Colombia ya hay siete y van a seguir llegando porque es un mercado atractivo, tiene un número de personas que permiten la sostenibilidad de estas empresas y tenemos problemas de movilidad.

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