Cartagena

Los aciertos y desaciertos de Dau (Parte 1)

Por: Daniela Pinzón

Politóloga Universidad Tecnológica, conferencista

Pongamos las cartas sobre la mesa y analicemos el primer año de gobierno del Alcalde Mayor de Cartagena, William Dau. En términos de gestión gubernamental, la agenda pública se ha visto obligada a atender la crisis de la pandemia ocasionada por la enfermedad Coronavirus 19 (COVID-19). Por consiguiente, se han dejado en espera la mayoría de los programas y proyectos descritos en el Plan de Desarrollo Salvemos Juntos a Cartagena 2020-2023.

Aún así, las acciones desarrolladas durante los últimos 11 meses son suficientes para identificar algunos de los principales aciertos y desaciertos del Alcalde Dau. Bajo criterios de evaluación enfocados en el funcionamiento de la Administración Pública, he escogido tres variables de análisis: (1) Capacidad de respuesta ante la emergencia en la salud pública de los cartageneros en el 2020, (2) ejercicio de las funciones administrativas correspondientes al sistema político vigente y (3) coherencia ideológica con la propuesta de gobierno Salvemos Juntos a Cartagena.

Ante la inesperada e inevitable crisis que originó la pandemia, los gobiernos de todos los países (en cada una de sus divisiones o entes territoriales) no tuvieron otro remedio que improvisar y apostarle al creemos que esto es lo mejor que podemos hacer. Ese también fue el caso de la administración de Dau.

En primer lugar, y como acierto importante, Dau no dudó en decretar un toque de queda estricto en cuando explotó la cantidad de casos de personas contagiadas en la ciudad. La prioridad fue la salud pública y no la economía. Bogotá y Cartagena le llevaban un paso adelante al gobierno nacional.

No obstante, cuando se detectaron los primeros casos, las autoridades subestimaron la experiencia de aquellos países en los que ya la ola de contagiados era irrevertible. Era absolutamente evidente que, si no se tomaban medidas rápidas y rigurosas, el caso número uno era la alerta de los miles -y cientos de miles- de casos más que se aproximaban. Y en ese momento particular, no hubo autoridad que ordenara, inmediata e incuestinablemente, el cierre del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, y el cierre definitivo de los puertos marítimos que posibilitaban la llegada de cruceros internacionales. Un desacierto.

Ahora bien, con relación a la capacidad de respuesta durante el pico de casos de COVID-19, la administración ha sido capaz de pronunciarse ante muchos de los efectos de la crisis. La ampliación y habilitación de la Red Hospitalaria es uno de los aciertos más destacados. Como desacierto, Dau le ha restado importancia a la planeación estratégica para contrarrestar el impacto del virus en el mediano y largo plazo. Más allá del Plan de Acción Específico para atención al COVID-19 -cuya ejecución se anticipó hasta el mes de Agosto del presente año-, actualmente no existe otro plan de acción definido para aplicar medidas post-crisis en los próximos tres años.

La ciudadanía demanda una ruta clara sobre la apertura de la economía y la protección a salud pública (basada en los resultados del monitorio y la evaluación de las acciones ya implementadas). Frente al reporte de los 2.200 casos positivos de la última semana (alrededor de 967 confirmados solo en el fin de semana), urge saber cuále es el PLAN del alcalde para las próximas semanas. Esto, más allá del pico y cédula y del toque de queda impuesto en algunos barrios de la ciudad. La temporada vacacional ya está empezando en Cartagena y Dau sigue reaccionando a posteriori. Y a estas alturas, ya la improvisación no tiene cabida.

Alcalde: Le devolvemos su famoso ’PELLÍZCATE”’.

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