Columnista

Los santos inocentes y los pobres ignorantes

Por: Óscar Borja

La iglesia católica celebra el 28 de diciembre el día de los Santos Inocentes, para recordar la masacre ordenada por Herodes, que cobró la vida de todos los niños que en promedio de edad coincidiera con la del nacimiento del hijo de Dios. La persecución y el baño de sangre quedó registrado por los evangelistas como una fecha trágica para la humanidad. Los motivos que llevaron a Herodes a ordenar la matanza de niños inocentes, tuvieron como fundamento la ambición del gobernante, las predicciones, junto con la información que en Belén había nacido el rey de reyes.

Tal amenaza desató su miedo, en ejercicio de su poder envió a sus soldados, con espada en mano a cortar la cabeza de cuanto niño existiera en su reino, para impedir que el  nuevo rey lo despojara de su trono. Esta historia, es prueba que quien está en el poder, es capaz de hacer cualquier cosa por mantenerlo.

Dos mil veinte años después, los gobernantes no pueden ordenar la pena capital, ni con espada en mano obtener la vida de sus dirigidos para garantizar la permanencia en sus cargos. Los tiempos cambiaron, las pasiones no. La democracia moderna, permite cosas maravillosas que eran imposibles en la época de Herodes. Cualquier ciudadano puede participar de ella; elegir y ser elegido es un derecho, es un deber, es la perla o el tesoro de la democracia contemporánea. El sometimiento de los gobernantes en nuestra época no se debe a la fuerza de la espada, es la debilidad que genera la ignorancia, el desconocimiento de nuestra constitución política, de las leyes, de simples normas de urbanidad, la que permite que los gobernantes que nosotros mismos elegimos sean nuestros verdugos, se apropien del patrimonio público, de los dineros de la salud, de los dineros de la educación y de los recursos que se deben invertir en obras que generen progreso.

La forma más eficaz de mantenerse en el poder es sumergiendo al pueblo en la pobreza, en la miseria y conservando su nivel de ignorancia para que su insaciable sed de riqueza no encuentre obstáculo.

La ignorancia impide que el pueblo como único soberano se libere de sus verdugos, cuando los mecanismos para hacerlo están en la constitución política y en la ley, desconocida para la mayoría.              

La falta de educación cívica y política nos tiene jodidos, la revocatoria del mandato es un derecho político, por medio del cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o a un alcalde. Es un mecanismo de participación democrática,  poco utilizado y desconocido para la gran mayoría de los colombianos, la corrupción, la pobreza que hemos permitido, es nuestra propia culpa, por eso hoy he querido recordar a los santos inocentes y a los pobres ignorantes.

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