Columnista

Malas influencias

Por: Enrique del Río González

Abogado, Magister en Derecho, profesor universitario, columnista

Estoy de acuerdo con la afirmación teórica de que el comportamiento humano es aprendido. Esto no resulta nuevo, de hecho, es la razón evidente por la que desde tiempos inmemoriales acudimos a las escuelas de formación para educarnos en diversas áreas y adecuarnos al rol social imperante, el cual depende de los contextos espaciales e históricos, por ello es vital determinar de quien se aprende, pues es posible hacerlo de muchas fuentes tales como la familia, amigos, maestros, libros, y hasta de nosotros mismos; o por lo menos, así era tradicionalmente.

Cuando el origen del aprendizaje es correcto, es probable cumplir con las expectativas sociales, si no, es posible que el conocimiento adquirido sea problemático, generalmente, por los contenidos morales y legales. Lo anterior representa uno de los fundamentos de la asociación diferencial, teoría formulada por Edwin Sutherland y Donald Cressey en 1978, según la cual, el ser humano deviene en delincuente al ponerse en contacto con patrones delictivos y al aislarse de aquellos que sonlícitos, de esa manera se formula que una persona aprende a ser ladrón del mismo modo que aprende a ser zapatero; posición que representa un enfoque sociológico de la criminalidad coexistente con otros de naturaleza clínica, psicológica e incluso política, todos, con fundamentos plausibles.

Volviendo a los métodos de aprendizaje, expongo mi preocupación por lo que ofrece la sociedad moderna, la internet rompió todas las fronteras y ahora son diversos los canales que brindan información, lo que a veces es bueno y otras más, muy malo. Es el caso de algunos influenciadores famosos en las redes que muestran un patrón desequilibrado y hasta imprudente, pero, extrañamente emulado por un gran número de seguidores que ven en ellos una manera divertida o como dicen ahora, muy cool de vivir.  

De seguro hemos visto muchos niños, jóvenes y adultos que quieren ser influenciadores exitosos en las redes sociales, para ello intentan ganar seguidores a como dé lugar, acudiendo a cualquier tontería que pueda hacerse viral. Es el caso de hace unos días en el que unos muchachos gastaron una broma a varias personas, haciéndolos comer jabón en forma de paleta de chocolate. Eso nos obliga a estar atentos a la génesis del aprendizaje, acudir a fuentes fiables y constructivas que transmitan conocimientos y modelos de comportamiento dignos de imitar; tener el discernimiento para anular el contenido basura que tiene la potestad de convertirnos si no en criminales, posiblemente en verdaderos estúpidos.

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