Columnista

Más de lo mismo

Por: Libardo Sierra Pacheco

Más de lo mismo: esta es la frase más recurrente en el eterno dilema del pueblo, a la hora de analizar las opciones políticas que dirigirán los destinos del territorio y es con total razón que se apela a esa expresión, pues siempre vemos las mismas caras buscando el poder a la perpetuidad.

Cartagena, Colombia y todas las naciones donde la democracia reina, vemos que una vez que cierto personajeal ver truncada una nueva aspiración electoral, recurre a la esposa, el hijo, el sobrino o el de su confianza. El objeto es y será siempre no entregar el espacio político en cuestión.

Candidatos idóneos han sido crucificados por haber hecho parte de alguna administración. De la misma forma, otros han sido beneficiados con la aplicación de estas prácticas malsanas que polarizan el ejercicio de la democracia, con la cual no estoy y nunca estaré de acuerdo mientras el sucesor del trono no ostente las credenciales y pergaminos que lo viabilicen como una solución, a tanto problema que aqueja a nuestra ciudad y nuestro país.

Más de lo mismo, creería yo, fue la frase más utilizadaen el 2019, un año en que quedó claramente demostrada la rebeldía del colectivo al ver las mismas caras de siempre o de sus sucesores en los tarjetones y materializada mediante la elección de candidatos de corrientes políticas no tradicionales y, más importante aún, candidatos que no representaban corriente política alguna en muchas de las ciudades más importantes de la nación.

Cartagena no solo no es la excepción a esto, sino que es el más claro ejemplo del clamor general descrito en la prerecitada problemática política. Pero ojo, aquí es donde quiere detenerme para analizar esta frase, más de lo mismo.

No es un secreto que en materia de candidatos a  corporaciones (congreso, concejos), esta situación es demasiado notoria. No citaré nombres porque frente a algunos casos no tengo objeciones, pero existen apellidos y casas eternas en esta materia que, con su andamiaje, han logrado este fin. Vale la pena recalcar que en materia de elecciones del ejecutivo no ha sido así, los candidatos con el apoyo de las casas políticas tradicionales han visto frustradas sus intenciones porque la ciudad ha hecho valer su rebeldía en las urnas diciendo que no quieren o no aceptan a los mismos con las mismas.

La Mariamulata, Campo Elías Terán, luego en atípicas Dionisio Vélez, Manolo Duque y el actual alcalde William Dau, han sido los vencedores de los comicios teniendo en común una cosa: NO eran los candidatos de las casas políticas tradicionales, fueron el palo que nadie esperaba y bajo la premisa de no votar por más de lo mismo.

Desde el año 2012 y a partir de la elección de Campo Elías, Cartagena viene inmersa en una agobiante interinidad. El lamentable fallecimiento de Campo, las sanciones, las destituciones, los periodos atípicos y los encargos presidenciales  han llevado a la heroica a ver desfilar por el Palacio de la Aduana a más de una docena de alcaldes en menos de 10 años y, con esto, un tira y afloje de señalamientos donde la respuesta más cómoda para evadir responsabilidades es decir, yo estaba encargado o no tuve el tiempo adecuado para gobernar como yo quería.

No voy a deslegitimar el popular apoyo que tiene el alcalde actual, muchos menos voy a oficiar de defensor de los concejales del Distrito, pero si siento la imperiosa necesidad de manifestar mi vergüenza y desacuerdo al manejo que se le está dando a la administración, partiendo del hecho de que somos un estado organizado bajo la democracia, donde la Constitución y la Ley establecen los deberes y derechos que tiene cada servidor público y cada entidad, más allá de que un cacerolazo apoye el desafortunado altercado que hoy inunda las redes sociales.

Señor William Dau, como cartagenero me dirijo a usted con el respeto que me caracteriza para suplicarle que no se convierta en más de lo mismo. No soy nadie para indicarle como debe gobernar a los cartageneros, pero como abogado especialista en Gestión Pública y Derecho Administrativo si puedo precisarle que está abriendo la puerta a mas sanciones y/o una posible destitución que sumiría a la ciudad NUEVAMENTE en la interinidad y, en este sentido, el tira afloje señalado anteriormente, o sea, más de lo mismo.

Usted como veedor solicitaba información a todas las entidades, no se moleste si se las piden en el ejercicio de su mandato. No tome las citaciones de sus funcionarios como ataques personales, son funcionarios y en apego al principio general de transparencia tienen que comparecer y explicar sus acciones u omisiones. No sucumba a extorsiones, en eso lo aplaudo, pero no condene a concejales que, como usted, están apenas debutando en el sector público. Su estrategia de desenmascarar y señalar corruptos le dio la victoria en campaña, tómela como un principio de su plan de gobierno. Ya no es tiempo de señalar sino de ejecutar, de construir; recuerde que en la administración pública existen tiempos que lo devorarán y pecará por omisión, otra causal para un desafortunado final de su mandato.

Usted es el sentir del pueblo cartagenero desde el estrato 0 hasta la más encopetada familia como, lo vio el pasado 13 de abril al ser apoyado con un cacerolazo; pero señor Alcalde no se equivoque, el respaldo en las redes y cualquier otra manifestación pública no servirán de nada en procesos administrativos o judiciales que es donde se resolverán las faltas en las que está posiblemente está incurriendo al violentar, con o sin justa causa, a ciudadanos y/o servidores públicos, o al no observar cual otra de las normas que rige nuestra  sagrada función pública.

Gobierne, gobierne como usted y sus asesores mejor lo consideren, pero métase ya en el papel por el que fue elegido; gobierne buscando solucionar la problemática existente, déjele a las los entes de control la persecución de sus predecesores o será uno más de ellos: se convertirá en otro de los alcaldes que usted tanto critica que, pudiendo hacer, no hicieron nada. Le estará fallando al pueblo cartagenero como mandatario, abriéndole la puerta nuevamente a la Presidencia para que desfilen un sin número  de encargados y así terminemos como iniciamos, con MÁS DE LO MISMO.

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