Editorial

Mentiras verdaderas

Al finalizar el mes de mayo, el gobierno distrital presentó la Rendición de Cuentas sobre la gestión realizada en lo corrido del año 2020. Lo que era una valiosa oportunidad para socializar el equipo, la estrategia, los recursos y los resultados de la lucha contra el coronavirus, se convirtió en un espectáculo gris, sombrío, amargo.

Por un lado, se vio a un mandatario dando vueltas alrededor de dos temas recurrentes:corrupción y OPS. Por supuesto que toda lucha contra la inmoralidad y la corruptela es bienvenida y aplaudible. Por eso y para eso fue elegido el actual alcalde. Sin embargo, la vida de Cartagena va más allá de este par de temas. A las comunidades barriales les embarga la angustia del contagio con el virus chino, la falta de empleo, la carencia de ingresos, la pobreza, la inseguridad, la debilidad del sistema de salud pública, la desigualdad y otros temas importantes para los cartageneros.

Quizás lo que causó el mayor impacto entre periodistas, veedores y los que escucharon el informe de gestión fue la intervención del funcionario encargado de la hacienda pública. El profesor Dewin, como lo llama el jefe, con voz grave, tono fuerte y un dejo de suficiencia, inició su informe colocando como su gran logro, el haber negado un número voluminoso de solicitudes de prescripciones ($10.000 millones). Como si las prescripciones fueran un delito y no un derecho que por disposición legal tienen los contribuyentes. Las prescripciones son resultado de la ineficiencia del estado y las limitaciones que tienen los administradores de los tributos para su cobro y recaudo.

La corrupción está en otorgar prescripciones sin que se tenga derecho a ellas. Algunos ex funcionarios de la oficina de Impuestos le han comentado a los medios que muchas veces el pillaje no se lo hacen al gobierno sino al solicitante, porque teniendo el derecho se lo niegan, y solo se lo reconocen a cambio de una coima. Es seguro que vendrán las tutelas y pronto se sabrá si la negación fue legal o se violaron normas tributarias y las sentencias judiciales de las altas cortes. En todo caso, esto no generó un solo peso para las finanzas de la ciudad.

En segundo lugar, se exhibe como un trofeo la disminución de las OPS en la secretaría. Desvincular a personas que solo responden a intereses politiqueros y no a los de la institución, está muy bien y es digno de reconocimiento. Pero, parte de esa esa disminución era obligatoria por el déficit que dejó del gobierno anterior y por la crisis del coronavirus. Cuando el mundo entero está preocupado por generar más empleo para sus habitantes, vanagloriarse de eliminar puestos de trabajo, sin una justificación y sustentación clara y objetiva, cosa que no se hizo en la rendición de cuentas, no será vista como una buena acción de un hombre de la Cartagena marginada y oscura. Eso no lo entenderán los miles de desempleados de Cartagena.

El tercer punto sobre el que sacó pecho, fue el incremento de la confianza de los ciudadanos en “nuestra” administración. Para ello, informó el pago del impuesto de 65.800 predios, unos 6.000 más que en el mismo periodo del año anterior. Lo que no dijo el Profe es que el recaudo acumulado del predial entre enero y marzo de 2020 ascendió a $153.696,7 millones, mientras que en el mismo período de 2019 se recogieron $156.801,0 millones, lo que significa que el recaudo, en vez de aumentar como lo sugirió en la rendición de cuentas, disminuyó en más de $3.000 millones.

Esas cifras obligadamente generan preguntas como: ¿el desempleo, la seguridad, la movilidad, la infraestructura, la educación y, especialmente, la salud, se financian con predios o con pesos?, ¿la mayor confianza en la administración se refleja pagando menos impuestos?, ¿a mayo esa brecha entre 2019 y 2020, se habrá cerrado o ampliado?, ¿la manipulación de las cifras ante toda la sociedad a la que se le rinden cuentas es un desliz o un acto intencionado?, ¿cómo nos fue con las demás fuentes de ingresos?

Es extraño que el funcionario no haya hablado del déficit fiscal de 2019, de la deuda del DADIS con el Hospital Universitario del Caribe, La Casa del Niño y otras instituciones de salud, del plan para atender el déficit de 2019, el estado de las finanzas públicas en el primer trimestre de 2020, la proyección para el primer semestre de 2020, las perspectivas para fin de año con el efecto coronavirus incluido, la financiación del nuevo plan de desarrollo y el plan de reactivación de la economía de la ciudad. Es decir, los temas de fondo, mayores, trascendentales.

No hubo profundidad, análisis de gestión pública, reingeniería financiera ni prospectiva. En lugar de ello, mucha falacia argumentativa y una cortina de OPS y prescripciones que no deja ver los verdaderos problemas de la hacienda pública distrital. Grave de toda gravedad, profe.

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