Columnista

Muchos no están preparados para esta conversación

Por: Pastor Jaramillo

Abogado, asesor en derechos económicos y sociales

Como lo tituló un día del pasado mes de octubre el diario EL PAÍS de Madrid, Latinoamérica ya está experimentando la mayor crisis económica de los últimos 120 años y esta es una realidad de a puño a la que no se le está prestando atención por muchos mandatarios nacionales y subnacionales y lo peor, por muchos habitantes además de los hombres y mujeres de negocios.

El título y el contenido de la nota son fruto del análisis de estudios publicados por la CEPAL al respecto de lo que está pasando en la región y el panorama, como suele suceder con Latinoamérica, es bastante preocupante y no solo por lo hondo de la crisis, sino por la falta de seriedad con la que se están tomando medidas “contracíclicas” para hacer reflotar las economías nacionales y subnacionales, sino también para rediseñar los modelos de desarrollo económico que es la asignatura siempre pendiente en esta parte del mundo y sus territorios.

Yo la verdad no soy muy entusiasta, salvo algunos casos de mandatarios que están haciendo las cosas bien, de que la situación mejore notablemente en los próximos meses en muchas partes de Latinoamérica, en nuestros países y entidades territoriales. Para las personas que acostumbramos a revisar prensa seria, observar lo que está sucediendo y a su vez leer lo que fueron las crisis de 2008, la de 1998 y la Gran Depresión del 29, nos deja impresionados la vaguedad de muchas respuestas gubernamentales que no han entendido, o peor aún no saben, lo calamitoso que es lo que está ocurriendo que, además hay que decirlo, no tiene solución pronta, si se parte de la base de que la vacunación de la población va a tardar en darse en grandes proporciones por lo menos hasta 2022 o 2023.

Y es ahí donde se vuelven más sentidos los ayayay sobre todo para las regiones más pobres y las que más dependen sectores como el turismo, o para colmo de males, las que tienen la combinación de las cosas, lo que en este momento es un coctel mortal. El turismo, hay que recordarlo y estarlo diciendo a cada rato en medio de esta crisis, es hijo de una de las revoluciones industriales, más específicamente, de la que se relacionó con el mundo de los transportes; es decir, sin esa colosal industrialización de los medios de transporte no hubiéramos tenido los niveles de turismo precovid19 y ciudades como Cartagena, jamás habrían logrado algo de avance comercial y de servicios.

El problema con este sector es como lo han dicho varios economistas, es un sector que por necesitar naturalmente la libre movilidad no va a levantar cabeza hasta dentro de no sabemos cuánto tiempo -salvo en algunos lugares como China que tiene un mercado interno enorme y han implementado un aparato bien organizado de testeo y rastreo para aplacar el virus, pero haciendo la aclaración que China a diferencia nuestra es un país organizado y que funciona-.

Hay que decirlo con claridad: en Latinoamérica, entidades subnacionales como Cartagena están atadas a un zombie, pero eso no es lo peor. Lo peor es no tener un plan para escapar de esa dependencia de ultratumba ahora mismo y ya, porque los estragos son sumamente dramáticos como por ejemplo el hecho de que el Gobierno Nacional haya revelado que solo el 40% de las familias cartageneras disfrutan de las tres comidas diarias cuando antes de la pandemia, lo hacían el 82% – hay estudios que dicen que la cifra llega al 35%-. Ese solo dato, apoyado asimismo en las cifras mundiales de caída del turismo – en España, una de las Mecas mundiales del turismo la caída del sector es del 89%- son para, no prender las alarmas, sino para que haya acción concreta inmediatamente, porque la demora está enterrando a muchos en la ruina y ya se empiezan inclusive a conocer casos de suicidios relacionados con la crisis.

No es posible que Bogotá y Barranquilla ya tengan organizados y aprobados sus Planes Marshall mientras epicentros del turismo nacional como Cartagena, no tengan nada. Preocupa además el silencio gremial ante esto, cuando históricamente, por ejemplo como lo cuenta Hobsbawn, los hombres y mujeres de negocios en medio de la Gran Depresión fueron los primeros en poner el grito en el cielo con lo que estaba pasando ¿qué explica esto? ¿Genuflexión ante el bolígrafo, quizás, como es costumbre en Latinoamérica? No lo sé la verdad, pero sí puedo decir que cuando eres rico si pierdes unos millones en una crisis puedes vivir con lo que te queda, pero para el que vive de su salario o perdió su empleo o los ingresos o vive del rebusque, las cosas no son iguales. Son una tragedia.

Ahora bien, no es solo tener plan; es que hay que saber qué tipo de plan. Los servicios cara a cara relacionados con el turismo están igual de zombies que ese sector. Como dijo alguna vez Tagore: “no basta querer. Hay que saber cuál es el camino”. Evidentemente a quienes veníamos señalando hace años la perentoriedad de la diversificación productiva y de hacer esto basados en la industria, el tiempo nos ha dado la razón. Etiopía, citando un caso especial para mí porque es un pueblo al que le vengo haciendo seguimiento en su desarrollo ya que era sinónimo de miserias, como lo narra Chang, reunió a sus empresarios para que sus empresas se dispusieran a producir masivamente equipamiento biomédico y adaptaron aviones de la empresa nacional para convertirlos en cargueros y exportar esos productos. El resultado: en medio de la crisis están haciendo dinero con esa estrategia.

Las estrategias para salir de esta brutal crisis existen y se están aplicando con éxito desde hace meses en otras partes porque si hay algo que no da espera es la falta de ingresos, la nevera vacía y el hambre. Aquí en Cartagena, a parte de los suicidios que ya están empezando a oírse, hay evidencia de que por el hambre muchos nativos de los corregimientos están comiendo animales silvestres como ardillas, lo que escenifica un teatro moral obsceno y arcaico como el vivido con el sitio de Morillo y peligroso debido a que por esa vía se pueden transmitir enfermedades peores que el covid 19, como la peste negra que acabó con casi la mitad de Europa en la Edad Media.

Durante la Gran Depresión muchas personas aún vivían en el campo y estaban dedicadas al agro lo que les permitió refugiarse en los cultivos de subsistencia. Esa posibilidad no existe hoy y por eso esto es notablemente peor como el dato de la alimentación de la ciudad lo muestra. Sin un plan para atacar esto basado en lo que puntualmente hay que hacer y en la diversificación del modelo de desarrollo la ciudad y amplias zonas de Latinoamérica, no nos salvaremos; retrocederemos aún más como ya lo estamos haciendo en la peor crisis de nuestra historia como lo dijo la CEPAL. Esto es solo comparable al drama humano que ocasionó el Sitio de Morillo, con el agravante de que ahora luchamos contra un enemigo que no vemos, que ha propiciado una crisis de la que no se sale a punta de plomo, pero sobre la que, paradójicamente, se pueden hacer muchas cosas que la evidencia actual e histórica enseñan y no son secreto.

Muchos se siguen pareciendo a quienes eran antes de la crisis y puede que les suceda como al Emperador Cómodo – si, el mismisimo de la pelicula Gladiador interpretado por Joaquin Phoenix el ganador del Oscar por The Joker- que ante los graves problemas de su época en Roma optó por el espectáculo de los Gladiadores, convirtiéndose él mismo, para rematar, en Gladiador. Su fin no fue nada agradable. Así que, la plena es que mucho aunque finjan no están preparados para esta conversación y la están agravando.

Adenda: la capital mundial del turismo de apuestas y diversión, Macao, hace algo más de tres años recibió la visita de su Jefe de Estado, el Presidente Chino, Xi Jinping, quien sentenció que había que diversificarse porque era altamente peligrosa la dependencia de un sector específico. En la ciudad-estado empezaron ese proceso aunque la pandemia los ha sorprendido a medio camino. No obstante, este en un ejemplo de la previsión y sabiduría con la que se gobierna en oriente a contrapelo de la inseriedad que impera en este lado del planeta, empezando por el rubio Presidente de la democracia más antigua del mundo.

Otra adenda: la sentencia del Consejo de Estado es una oportunidad para adecuar nuestro desarrollo urbano en concordancia con los distintos usos del suelo, equilibrando industria y compromiso verde. No obstante hay que recordar que se puede hacer industria de forma responsable y que la ciudad necesita un gran jalonamiento industrial para combatir la pobreza ya que son excepcionales los casos en que una sociedad ha derrotado la pobreza sin industrialización. Además, todas estas cosas remarcan un debate sobre los tiempos de la planeación económica dado que nuestro exceso de democracia en ese campo nos tiene cambiando cada cuatros años de rumbo, cuando lo que necesitamos es planeación a largo plazo como lo muestran los autoevidentes casos de éxito esteasiáticos como los de Singapur, Macao o Shenzhen.

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