Columnista

Si por la Salud llueve, en la educación no escampa, a propósito del COVID-19

Por: Luis Daniel Vargas

El Gobierno Nacional-Ministerio de Educación han extendido el aislamiento de los estudiantes de las Instituciones Educativas y de la Educación Superior, en principio, hasta el próximo 31 de mayo, sin embargo, en esta semana se retoman las clases escolares en las instituciones públicas, bajo la metodología virtual y educación en casa, utilizando plataformas como Colombia Aprende y las redes sociales como Ambientes Virtuales de Aprendizaje-AVA, según fuentes del Ministerio de Educación Nacional.

No obstante estas directrices nacionales, acogidas por las autoridades educativas locales y regionales, nos preocupa los indicadores de las cifras de conectividad de las sedes educativas del departamento de Bolívar, donde muestran que solo 317 sedes educativas correspondiente al 23% tienen conectividad, frente a 1078 establecimientos educativos (77%) que se encuentran sin conectividad; con un porcentaje promedio de sedes escolares conectadas por mes durante 2019, del 25% (MEN).

Como lo escribí en un articulo “CONECTIVIDAD EDUCATIVA, UN RETO A LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN” (01/30/2020), “Si desde hace varios años el Gobierno Nacional en cabeza del Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de Tecnologías de  Información y las Comunicaciones, promueven el programa Conexión Total-Red Educativa Nacional con el objetivo de fortalecer las competencias de los estudiantes en el uso de las TIC, llevando la conectividad a los establecimientos educativos a fin mejorar la calidad, la cobertura y la pertinencia del proceso de formación, (Ley 1450/2011, art. 149), no se justifica que nuestro departamento con una topografía tan difícil y complicada, amen de las distintas zonas de conflicto armado, no haya aprovechado adecuadamente estos instrumentos legales, financieros y digitales para llevar a veredas apartadas y municipios lejanos el acceso al conocimiento global a través de las redes, no hay razón para que no haya un Programa de Conectividad Educativa que incluya equipos de computo, infraestructura adecuada, servicio de energía, enlaces satelitales, internet móvil, capacitación de docentes, currículos en red,  flexibles y pertinentes, etc.”

Hoy la situación del departamento fuese otra, sería esa conectividad educativa la base o la herramienta para llegar a los hogares en los municipios, corregimientos y veredas del departamento de Bolívar, donde la mayoría de los estudiantes no cuentan con los computadores y mucho menos con las redes de internet que le permitan continuar con sus clases de manera virtual.

De igual manera llamamos la atención en relación con la Educación Superior y para ello nos basamos en el estudio del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe-IESALC, de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-UNESCO (04/2020), donde se expresa que los cierres temporales de las Instituciones de Educación Superior -en Colombia se inició el 12 de marzo- afectó a 23,4 millones de estudiantes de educación superior y a 1,4 millones de docentes en América Latina y el Caribe, lo cual representa más del 98% de la población de estudiantes y profesores de educación superior de la Región.

En el estudio se plantea que para cuando se reinicien las labores de la educación superior, como ayer pasó con la educación escolar, deberíamos convertir la salida de la crisis en una oportunidad, para lo cual “la UNESCO considera que se debe partir de los siguientes principios:

1- Asegurar el derecho a la educación superior de todas las personas en un marco de igualdad de oportunidades y de no discriminación.
2- No dejar a ningún estudiante atrás , en línea con el propósito principal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
3- Revisar los marcos normativos y las políticas en curso, para asegurar medidas estructurales que entiendan la educación como un continuo, donde las trayectorias educativas deben ser fortalecidas desde la primera infancia hasta la educación superior y más allá, para minimizar así la fragilidad de los estudiantes más vulnerables que llegan a la educación superior.
4- Prepararse con tiempo para la reanudación de las clases presenciales.
5- La reanudación de las actividades presenciales de las Instituciones de Educación Superior debe verse como una oportunidad para repensar y, en la medida de lo posible, rediseñar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
6-Gobiernos e Instituciones de Educación Superior deberían generar mecanismos de concertación.”

En Cartagena y Bolívar, con la Universidad de Cartagena a la cabeza como única pública y las demás Instituciones de Educación Superior privadas, hay un buen escenario académico y científico de la más alta calidad para ser convocados por parte de las autoridades departamentales, a fin diseñar nuevos modelos de recuperación socioeconómica, partiendo de la base del aprendizaje que nos deja esta pandemia, de las fortalezas y debilidades percibidas en la crisis y de las ventajas comparativas y competitivas en la Región Caribe,  ya suficientemente comprobadas.

En materia educativa, aprovechemos en el buen sentido de la palabra, el Plan Estratégico de Tecnologías de la Información del Ministerio de Educación Nacional (2018), para desarrollar el departamento de Bolívar en conectividad educativa, para que la virtualización como herramienta educativa hoy generalizada, no se convierta en un factor más de desventaja social para amplios sectores de la población joven rural, en zonas urbanas marginadas o en antiguos escenarios del conflicto armado.

Estamos a tiempo de volver la crisis del COVID-19 en una oportunidad para generar desarrollo, inclusión, equidad y justicia social; parodiando en términos escolares, no podemos seguir perdiendo el año.

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