Columnista

La vida entre corruptos y asesinos

Por: Óscar Borja

Abogado, especialista en derecho constitucional

La corrupción, definida como el abuso del poder para obtener beneficios particulares o para favorecer los intereses de unos cuantos, ha sido el peor de los males que durante muchos años ha afrontado con sumisión nuestra sociedad; causante de pobreza para muchos y de riqueza para otros.

A pesar de los infructuosos controles y el lento actuar de la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría,  la corrupción ha sido la mayor causa de atraso y de empobrecimiento para la sociedad y la mejor forma de obtener riqueza para unos pocos.

A la fecha del presente escrito puedo definir la peligrosidad de los delincuentes que asechan nuestras ciudades. Algunos andan en carros blindados con escoltas, saqueando el presupuesto con contratos, OPS, alcaldías, gobernaciones, curules en el senado; los otros en moto, pistola en mano, disparando a sus víctimas, acabando con sus vidas, por despojarlos del celular. Los segundos más letales que los primeros.

Los asesinos aumentan, la injustificada ausencia de  autoridades que  ejerzan un verdadero control y la impunidad de sus delitos, motivan su accionar. El crimen, ya sea cometido por los corruptos de cuello blanco o por la delincuencia común, crece cada día y retarda el anhelado progreso.

Si no se genera conciencia entre los ciudadanos y se siguen eligiendo gobernantes corruptos e ineptos que no tienen como propósito solucionar los problemas graves de la sociedad de manera inmediata, el resultado será tener que pagar el precio con más impuestos, para saciar la avaricia de los corruptos, mientras que, con nuestra vida, defendemos bienes de poco valor, ante la amenaza de los atracadores de pistola en mano, que en moto recorren las calles de nuestros barrio, asesinando sin discriminación, sometiéndonos a llevar una vida entre corruptos y asesinos.

 

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